Mangoré cruzó las fronteras de seis cuerdas con Mbaraka Trío

El intrépido tridente de guitarras clásicas estrenó su más reciente trabajo discográfico con el que Mangoré atravesó el cuerpo de una sola guitarra para sonar a trío con arreglos contemporáneos.

| Por Edson Vázquez
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“Mbaraka Trío” presentó su nuevo álbum “Mangoré sin fronteras” con un concierto a sala repleta. Foto: Sixto Segovia.

Mbaraka Trío, integrado por Rodrigo Benítez, Favio Rodríguez y José Carlos Cabrera, se presentó el pasado 20 de octubre en el teatro “Tom Jobim” de la embajada del Brasil en Asunción en donde presentaron su nuevo álbum titulado “Mangoré sin fronteras”, un disco en donde presentaron las obras de Agustín Pío Barrios a tres guitarras.

La agrupación, innovó no solo en los arreglos de las obras de Mangoré para tres guitarras sino también en la presentación del disco que en esta ocasión, presentaron un pendrive con entrada USB y USB-C en donde albergan todo el trabajo fonográfico listo para ser conectado a casi cualquier dispositivo y escuchar la nueva propuesta musical.

El disco estará disponible próximamente en todas las plataformas digitales, según informó el grupo.

A teatro lleno

El Tom Jobim estuvo colmado por un público construido y sostenido por el trío a lo largo de todos estos años que asiste a las presentaciones sabiendo que la excelencia será el estandarte de la puesta. Y así lo fue nuevamente, excelencia agradecida con vítores y aplausos.

El catálogo de obras tuvo su apertura con “La maxixe”, esa pieza que conjuga el sabor y la elegancia de la música brasileña. La obra fue grabada por Barrios en 1928 según los registros oficiales y se inspira en el maxixe (también conocido como tango brasileño), un baile urbano y rápido muy popular en Río de Janeiro a principios del siglo XX, país que Mangoré visitó extensamente durante sus giras de los años 20. El arreglo contiene armonías modernas y una impronta más rítmica

Prosiguieron con “Choro da Saudade”. Benítez explicó que la obra la dedicó a un amigo suyo tras la muerte del hijo de este. “Grabado en 1929, es una música muy sentida en una tonalidad menor que luego pasa a mayor en donde se siente un poco de recuerdos positivos en donde uno va superando esa nostalgia”, explicó. La lista siguió con el tango “Don Pérez Freire” (1919).

Favio Rodríguez de la agrupación “Mbaraka Trío”.
Favio Rodríguez de la agrupación “Mbaraka Trío”.

Noche de amistad y música

“Si bien Mangore le gustaba componer en distintos ritmos sudamericanos, por suerte se acordó de escribir música paraguaya que era lo que le encantaba y esa es una de las grandes barreras que derribó de incluir la música popular en las grandes salas de concierto”, explicó Benítez al momento de presentar “Londón Karape”.

A renglón seguido, y mientras el siempre amable embajador José Antonio Marcondes de Carvalho les acercaba unas frescas caipirinhas, Cabrera contaba la historia de la creación de “Caazapá”, pieza con la que siguieron la noche.

El guitarrista explicó que la obra está inspirada en un aire popular de autoría del flautista Eloy Martínez, quien en su paso por la ciudad de Caazapá, se enamoró de una joven a la cual le compuso la pieza a la que le tituló “Nde resa porã. Al final de la interpretación, el público lo arropó con extensos aplausos.

Continuaron con “Ha che valle”, y “Danza Paraguaya”, la obra que interpretaron este año frente a la tumba de Mangoré en San Salvador. “Fue una sensación un poco rara porque no siempre estamos tan cerca de nuestro ídolo. Se acercaba gente que ni siquiera era guitarrista y nos decía que les gusta la música de Barrios y eso nos llenó de mucha satisfacción, contó Favio.

José Carlos Cabrera, integrante de “Mbaraka Trío”.
José Carlos Cabrera, integrante de “Mbaraka Trío”.

El repertorio continuó con “Villancicos de navidad” y “La catedral”. Esta última, una adaptación de la versión del prodigioso guitarrista brasileño Yamandú Costa, con arreglos Martin Ortega.

La noche se deslizó entre las pulcras digitaciones de los tres guitarristas y el viaje sonoro de las obras que retumbaban respetuosamente cada espacio del teatro. Se despidieron con “El barrio de Candombe” de Carlos Aguirre y “Mbarakatu”, el maracatu que Ricardo Pauletti les dedicó.

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