“Celos”: La contradicción entre el estadista y el amante obsesionado

“Celos” es la nueva novela de Carlos Mateo Balmelli que se presenta hoy en la Alianza Francesa (Mcal. Estigarribia 1039) a las 19:00. El libro, editado por el grupo Planeta, se adentra en la psiquis del presidente Eligio Ayala para reflexionar sobre la contradicción existente entre el estadista racional y el apasionado y obsesivo amante que no duda en matar por amor.

| Por Sergio Ferreira
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Carlos Mateo Balmelli es el autor de “Celos”, novela que tiene como personaje al presidente Eligio Ayala y que ha sido publicada por la editorial Planeta.

La obra fue presentada en Buenos Aires la semana pasada, por el historiador y periodista argentino Carlos Pagni. Las palabras de presentación de hoy estarán a cargo del periodista Clari Arias. “Celos” tendrá otros lanzamientos: Uno en el Colegio Nacional de la Capital, del cual Ayala es egresado, y otro en su pueblo natal, Mbuyapey, el sábado 24.

Conversamos con Carlos Mateo sobre esta nueva novela que ha dedicado a un personaje histórico que admira profundamente, pero que no duda en mostrar su lado humano.

Hiciste una investigación sobre Eligio Ayala para ingresar a la psiquis del personaje?

No. No me quise ceñir a que resultara en una novela histórica. Hice un pacto con la veracidad. Ex profeso solamente tomé los datos necesarios para la novela. Hay hechos que son verdaderos: el nacimiento de Eligio, el Paraguay de la época, la postguerra y lo que él hizo en función de gobierno. Pero si hacía una historia novelada sobre Ayala, tendría que haber profundizado mucho más en su función de gobierno que son datos históricos objetivos.

Por supuesto, pero lo que quiero saber es si existen documentos que hablen de un Eligio Ayala íntimo como presentas en la novela.

No. La suya era una vida muy hermética. No se sabe casi nada de él; se sabe que tuvo hijos, se sabía que tenía una amante que se encargaba también de los menesteres de la casa.

Pero yo siempre digo que nunca preguntes que tiene la ficción de realidad sino que de ficción hay en la realidad. Creo que la ficción influye más en la realidad que viceversa. Es algo increíble. Parto de esa base.

Entonces me lleva a lo siguiente: Es un libro que trata sobre una relación de pareja que podría haber sido cualquier otra persona. ¿Por qué Eligio Ayala entonces?

Elegí el caso de Eligio Ayala porque un hombre reúne una cantidad de destinos y esa cantidad revela la dualidad y la fragmentación que uno puede tener en uno mismo, llamémosle en su alma o en su constitución psicológica, emocional, como quieras.

Ayala en la vida pública era un hombre perfecto y en la vida privada era un hombre manejado por criterios de irracionalidad, eso no se puede negar, desde todo punto de vista. Es la vida sentimental de un hombre que ayunó en lo que se refiere a lo afectivo, siempre.

A los nueve años salió de su casa y creo que siempre lo invadió el sentimiento de orfandad. Fue un hombre extremadamente sacrificado que llegó a poseer idiomas extranjeros y que leyó a grandes pensadores. Eso está reflejado en sus libros donde hace interpretaciones de Schopenhauer, de Nietzsche.

Tuvo conocimiento del utilitarismo inglés y lo leyó en el propio idioma. Ayala tenía un sentido estético de la palabra como puede apreciarse en la prosa de sus mensajes al Congreso, escritas de puño y letra.

Los libros que escribe sobre materialismo dialéctico, sobre migraciones, su crítica a la política. Prepara al Paraguay para la guerra. Mientras Eusebio Ayala decía que la solución debía ir por el cauce diplomático, Eligio se daba cuenta de que la guerra era inevitable.

No era un caudillo, en una época en que lo caudillesco predominaba.

Era un hombre que se dejaba guiar por la razón y que no le causaba gracia provocar la simpatía de los demás. Caudillo no era, para nada. Creo que para él, el pueblo era una categoría metafísica que había que seguir. No sé si sentía mucha empatía con el pueblo y con la gente. Era un servidor del Estado, un hombre que sabía que había que reorganizar el estado paraguayo, dotarle de legalidad.

El libro presenta a una mujer fuerte, que está a la par de Eligio Ayala, que podemos equipararla con una mujer contemporánea, emancipada, lo que me parece algo interesante.

Los relatos de la época la retratan como una “pobre mujer”, pero una pobre mujer no hace lo que ella hizo. Creo que era alguien de carácter, de agallas. Un hombre inteligente, hecho en la vida, como Ayala, no se enamora de una “pobre mujer”; no pierde el freno moral. Él ya estaba en el bronce. Se enamoró de Hilda Diez y un hombre así no se enamora de cualquier mujer.

Pienso que Ayala es el mejor presidente que ha tenido el Paraguay, y algo que ha aprovechado el pensamiento conservador de este país para menoscabarlo ha sido aprovecharse de la forma “escandalosa” que murió.

Creo que sí. La desaparición de Ayala le da al pensamiento conservador paraguayo un justificativo. Pero en un momento el narrador dice: quien vive su vida, vive su muerte, y Ayala, definitivamente, era un hombre de pocas pulgas, de armas tomar.

Era un tipo recio, irreductible desde todo punto de vista. Se disciplinó en la soledad, en el solipsismo, en pensarse a sí mismo. Sus ensayos son muy buenos, con un valor literario y una profundidad filosófica.

Era un hombre excepcional que no surge todos los días, y es producto del campo paraguayo, de las necesidades. Tenía un sentido de Nación y de Estado. Ahí se entronca en la tradición de Francia, creo yo. Pero mientras Francia creía que había que concentrar el poder para la independencia, Ayala decía que había que organizarlo sobre bases racionales. Eligio era un liberal.

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