La resiliencia de los vendedores ambulantes ha de ser uno de los fenómenos más interesantes en el estudio de comportamientos sociales, puesto que esa capacidad y creatividad de encontrar un espacio o necesidad que les genere ganancias es increíble.
Estos amigos de la calle, de conciertos, de eventos de masividad se repartieron por todo el predio y los alrededores del Arena Asunción ofreciendo sus pilotines cuando las primeras gotas de lluvia empezaban a marcar presencia.
Cuarenta minutos habían pasado de las 9 de la noche cuando el cielo asunceno ya amenazaba con soltar más agua de lo que ya venía haciéndolo, mientras, Tan Biónica subía al escenario.
Una marea de pilotines amarillos, rosados, blancos y azules saltaban y coreaban mirando al escenario mientras Chano Moreno Charpentier, Bambi Moreno Charpentier, Diego “Diega” Lichtenstein y Sebastián “Seby” Seoane desarrollaban su repertorio con una incertidumbre que se solapaba con las ganas de vibrar con el público.
Chano, ese artista que conoció los pasajes de la vida con elevadas cargas de adrenalina, se mostraba sorprendido y feliz al ver tanta gente agolpada en ese espacio de la capital paraguaya esperando cantar todos sus éxitos.
“Ella”, sin dudas es una de las canciones con la que Tan Biónica, dieciséis años atrás, empezaba a escalar la montaña vertiginosa de la fama. El tema inició con una carga progresiva de la batería que iba preparando al público para el coro que fue el punto álgido de la canción en donde todos los presentes lo acompañaron, así como también lo acompañaba una llovizna que anunciaba el diluvio.
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“Hola Asunción. Buenas noches, estamos muy felices de estar acá otra vez con ustedes. Gracias por este abrazo, por este arranque de show tan emotivo, no lo esperábamos, vamos a dejarlo todo esta noche”, dijo el Chano cuando se sentaba al piano con el que empezó a interpretar “Arruinarse”.
Tan Biónica tiene eso, letras que combinan la tristeza con el enojo con un toque de nostalgia. Son canciones que sirven de bandera en la lucha por sostenerse ante las emociones más devorantes pero que son necesarias para recordar que somos humanos y que sentir es parte de la aventura llamada vida.
Pero la aventura de la banda era un poco más delicada: no morir electrocutados. La llovizna ya era una ligera lluvia, que para el público se tornaba casi romántico pero para el staff representaba un peligro ya que el viento llevaba las gotas hacia el centro del escenario, con todos los equipos conectados.
“Beautiful” continuó en el repertorio, Chano y sus amigos seguían sosteniendo esa algarabía de tocar ante un público que no se rendía ante el temporal. “Música” generó una explosión de gritos en el gentío.
Con una especie de capa impermeable azul, el Chano se posó en el centro del escenario y continuó con “Santa María”.
Luego la lluvia ya marcaba presencia. “Si es por nosotros seguimos siempre pero tenemos que parar un rato para ver cómo continuamos”, dijo Chano y el concierto quedó suspendido. La gente empezó a salir para enfrentarse a la peligrosa Asunción con sus naranjos y raudales.
Luego en los altoparlantes ya se anunciaba el fin definitivo del concierto, decisión tomada por la producción para salvaguardar la integridad de todos los presentes. El público salió como pudo, entre el desespero por encontrar un techo y la felicidad aún sin digerirla.
Tan Biónica sabe de conexión con su público, y su público lo estará esperando en Asunción, ojalá, que para otro regreso, la capital paraguaya sea digna de llamarse “madre de ciudades”.
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