En los sesenta, las fonoplateas de las emisoras eran el escenario de los grupos beat paraguayos e internacionales. Allí actuaban Los Blue Caps, Los Rebeldes, Los Teenagers, entre otros, ante la asistencia de una juventud que llenaba los recintos y buscaba respirar algún espacio de libertad en una sociedad acogotada.
El Voudevil, uno de los principales escenarios actuales del rock local, fue el espacio en el que Mocasinos fue anfitrión de la banda argentina Narciso, integrada por un cuarteto de muchachos que rondan los veinte años. Abrió el show, Carlos Báez, quien vivió los sesenta como un adolescente, antes de formar su grupo Los Aftermads, que se destacó ya en los setenta. Báez cantó algunos temas de su autoría y algunos covers, entre ellos el “Imagine”, de Lennon.
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Los Mocasinos iniciaron el concierto con una suerte de conjuro de convocatoria a espíritus beat que es la canción “A bailar”, en la que nombran a la Motown, Los Zombies, Los Shakers, Aftermads, Blue Caps y tantos otros.
El video a sus espaldas mostraba un viejo televisor en el que se proyectaban imágenes antiguas en blanco y negro de Paraguay, mientras el grupo hacía un paseo por sus canciones, incluyendo también composiciones inéditas. La primera voz la lleva generalmente el bajista Paulo González, mientras que Nelson Sosa y Miguel Rodas se encargan del coro y las guitarras. Fernando Villalba es el baterista. Como siempre, se presentan de camisa y pantalón de vestir, como las bandas de los sesenta.
Parecían ser un grupo de amigos que asisten a un casamiento y que deciden subir al escenario para animar la fiesta, ya sin los sacos y corbatas que habrán quedado en la mesa, mientras sus amigos invitados bailan al son de sus canciones.
En su repertorio no faltan algunos covers, todos en castellano, y traducidos libremente, como se acostumbraba en los sesenta, con los éxitos que surgían en Inglaterra y Estados Unidos. Así hicieron “La rambla” (“Under a boardwalk”, original de Los Drifters), que tantos grupos reversionaron, entre ellos Los Gatos Salvajes, la primera agrupación de Litto Nebbia, a quien dedicaron el tema.
No faltó tampoco esa genial versión de “I Wanna Be Adored”, de Stone Roses, que Mocasinos grabó con el nombre de “Quiero ser una puerta”, jugando con la similitud entre “be a door” (ser una puerta) y “be adored” (ser adorado).
Juego postmoderno, disfrazado de cierta ingenuidad, que muy poco se ve en el rock local. Para ese entonces, las imágenes del televisor ya exhibía imágenes en color y todo el escenario estallaba en colores, así como el beat pasó del blanco y negro de sus primeros años al color ya predominante a mitad de los sesenta y que preanunciaba el estallido de la psicodelia en 1967.
Despidieron el show con su tema “Onda Joro”, dedicado a Carlos Báez, y que es una suerte de declaración de principios de ser un “Mod del subdesarrollo”.
Narciso ya es una banda que coquetea entre el beat y la psicodelia, con una predominancia del sonido del órgano.

Comenzaron su presentación con “La respuesta”, tema de Los Gatos Salvajes. Precisamente, el cuarteto viene de Rosario, como Litto.
El grupo no esconde una admiración por The Doors, que puede apreciarse en sus temas “Baile de verano” o “Si fuera (por mi)”. Claro, por ahí deslizaron también una versión del “Light my Fire”, del grupo californiano. Pero más que nada, es un cuarteto con mucha fuerza que sabe dosificar energía en temas muy pegadizos. Una sorpresa juvenil que esperamos que siga crecien


