La noche del 28, el Teniente Coronel Manuel Marzana reunió a sus oficiales y decidió rendirse ante la grave carencia de municiones, víveres y, sobre todo, agua.
Así, en la madrugada del 29 de septiembre de 1932 fue conducido ante el entonces Teniente Coronel José Félix Estigarribia.
El historiador Fabián Chamorro nos cuenta que “aprovechando el cese de los disparos, las unidades paraguayas entraron gradualmente al fortín sin efectuar fuego; los defensores, creyendo que la tregua era efectiva, no opusieron resistencia.

Antes de que Marzana formalizara la capitulación, muchos soldados bolivianos ya habían de hecho depuesto las armas y compartieron raciones con sus vencedores. Hacia media mañana todo había concluido: el mayor paraguayo Carlos Fernández ordenó la formación y la evacuación del fortín”.
“Bolivia perdió más de 1.700 combatientes entre muertos, heridos y prisioneros —incluidos los alrededor de 600 capturados en Boquerón—. Paraguay sufrió también pérdidas elevadas; de los tres regimientos de infantería que participaron, cada uno registró cerca de 400 bajas (muertos, heridos y prisioneros), con un total aproximado entre 1.500 y 1.700 hombres, si bien unos 300 heridos pudieron volver al combate”, señala el historiador.
Chamorro agrega que “la toma de Boquerón fue una de las batallas más duras del conflicto. Allí los soldados paraguayos aprendieron a moverse y combatir en la selva y los cañadones, a aproximarse y tomar contacto con el enemigo: Boquerón se convirtió en la escuela que luego permitiría a Paraguay recuperar vastas extensiones del Chaco”.

El fortín Toledo
En la edición del 30 de septiembre, La Tribuna se hacía eco de la victoria de la jornada anterior. Destacaba, además que, no solo en Boquerón el ejército paraguayo había triunfado sino también en Toledo.
El Fortín Toledo fue sede de varios enfrentamientos durante la guerra. Primeramente, había caído en poder del ejército boliviano el 28 de julio de 1932, durante el avance de represalia tras los incidentes de la laguna Pitiantuta.
Luego, fue reconquistado por tropas paraguayas el 28 de septiembre de 1932, de forma casi simultánea a la batalla de Boquerón. Pero entre febrero y marzo de 1933, el ejército boliviano trató de recapturar el fortín, pero sufrió una fuerte derrota en su intento.
La Tribuna del viernes 30 de septiembre también mencionaba los festejos en Asunción de la victoria de Boquerón.


