Boquerón fue la primera gran batalla de la guerra contra Bolivia. Si bien, en junio comenzaron algunas escaramuzas con la toma de la laguna Pitiantuta por tropas bolivianas, los principales enfrentamientos ocurren en Boquerón, a partir del 9 de septiembre de 1932.
A las seis de la mañana de ese día los batallones paraguayos avanzaron hacia la llamada “Punta Brava”, sector fuertemente defendido por ametralladoras y posiciones elevadas reforzadas con troncos de quebracho. Al aproximarse al bosque del fortín fueron recibidos por un intenso fuego defensivo que detuvo la ofensiva.

Ese primer día emergió otro adversario: la sed. Al mediodía las caramañolas de las tropas quedaron vacías y muchos soldados abandonaron posiciones conquistadas en busca de agua. Ante la situación, el comando paraguayo ordenó la suspensión del ataque y el reagrupamiento de las unidades.
Pero para los días siguientes, las tropas paraguayas continuaron avanzando hasta rodear completamente el fortín.
El 26 de septiembre, 5.450 combatientes paraguayos, apoyados por intensa artillería, reanudaron el ataque en todo el frente contra Boquerón y las fuerzas bolivianas que intentaban socorrer el fortín. Tras treinta minutos de preparación de fuego, la ofensiva rompió alambradas y ocupó trincheras avanzadas.
Los defensores sufrieron numerosas bajas. En la periferia, las tropas bolivianas que intentaban romper el cerco acumulaban más de 880 bajas entre muertos, heridos y prisioneros. Ante la gravedad, el presidente boliviano Daniel Salamanca envió a sus generales, que determinaron que Boquerón debía resistir diez días más para esperar refuerzos desde Villa Montes.
Pero los días de Boquerón estaban contados. Tres días después, el ejército boliviano se rendiría y el fortín sería tomado por los paraguayos.

¡Viva el Paraguay!
La Tribuna solía ofrecer un gran titular cada día, seguido de varias bajadas, que tenían también peso de titular y culminar, diariamente, con la expresión: ¡Viva el Paraguay!
La primera página de dicho día incluye también un editorial sobre las gestiones de paz que realizaban las naciones americanas conocidas como “Neutrales” ante la Comisión de Washington. La Tribuna expresa firmeza ante las sugerencias de paz, remarcando la postura beligerante de Bolivia.
La página dos ofrece noticias adyacentes a la batalla de Boquerón, encabezando con la declaración de un herido boliviano que dice que la sed será decisiva en la entrega del fortín. También remarca sobre los conflictos internos que enfrentaba el presidente boliviano Salamanca en su gabinete.


