Luciano Pereyra y un concierto cargado de energía y sensibilidad

Con una voz potente y armoniosa, el argentino de sangre guaraní deslumbró en Asunción con una presentación que conjugó talento, personalidad, romance y pasión.

| Por Edson Vázquez
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Luciano Pereyra ofreció su concierto en Asunción en el marco de su gira “Te sigo amando tour”. Foto: Javier Vera.

Luciano regresó al Paraguay con su gira “Te sigo amando tour” en el Arena Asunción. Desde las 17:30 un pequeño grupo de fans ya se hizo presente en las afueras del recinto, en la ex cancha de Tembetary. Vendedores de comida rápida ya se disponían a tomar sus lugares en las adyacencias mientras se escuchaba a Luciano probando sonido en el lugar.

A las 20:30 subió al escenario Alam Cañete quien con un repertorio que recorrió clásicos del pop latino deleitó al público con icónicas canciones de Cristian Castro, Luis Miguel, Ricardo Montaner y otros referentes latinoamericanos.

El esperado de la noche

Madres e hijas, parejas, grupos de amigos y amantes de la música llegaron a tiempo para ocupar sus lugares en los distintos sectores bien señalizados. De niño, casi puberto, recuerdo la voz de Luciano en la radio cantando “Solo le pido a Dios” (de León Gieco), esa versión tan afamada que sonaba en todas las estaciones.

Y sí, es que fue la canción que en el 2000 lo había catapultado a la fama. Reconocimiento que Pereyra indudablemente lo supo capitalizar con suma profesionalidad.

Esa profesionalidad se desplegó en el escenario el pasado sábado en la capital paraguaya en donde cautivó a todo un público con su sensibilidad, carisma, energía y talento. A sus 44 años de edad, su registro de tenor lírico sigue impecable, reflejo de un cuidado delicado de su voz, su principal instrumento.

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Energía tropical

A las 21:45, Luciano decidió iniciar con una cumbia bien matizada: “Ahora resulta”. El inicio arranca al son de un breve bolero para luego dar paso a la cumbia, ritmo que tomó identidad en Argentina y también en Paraguay, sin dudas, una expresión musical no solo de Colombia sino de casi todo el continente suramericano.

Rohayhu Paraguay! que felicidad de volver a reencontrarnos, muy feliz por estar acá siempre mal acostumbrado por tratarme tan bien. Muchas gracias a todos ustedes ojalá mi garganta esté a la altura de todo el cariño que ustedes me brindan”, fue el saludo que dio al público que estalló en bulla.

Pereyra hilvanó el repertorio entre sus clásicos románticos, clásicos folclóricos y éxitos más recientes. Así, entonó “22 de marzo”, “Sin testigos” y “Es mi culpa”. Apenas con el inicio el argentino se impuso con su voz potente y con proyección, sosteniendo airadamente las notas altas y soltando los falsetes tan característicos de su voz.

“Me enamoré de ti”, una romántica balada a solo piano, lo cantó pero al son de la cumbia, de esos permisos que con más de veinte años de carrera el artista se da en cada presentación. El paso de los años muestra la madurez vocal de Pereyra quien a sus más de cuatro décadas de vida muestra una voz más robusta, sin perder su frescura y sensibilidad.

Tras unos segundos de oscuridad en el escenario, el retumbar atresillado de un bombo legüero irrumpió para dar paso a su chacarera “Chaupi corazón” (1998), evocando sus inicios folclóricos. Repiqueteos y aplausos, con unos pasitos de bailador, Pereyra defendió sus raíces con altura para terminar gritando “¡Viva la patria, viva Paraguay!”.

Un público que lo mimó

En un día como hoy pero de 1981, en Luján, Argentina, nacía Luciano Pereyra, y eso el público no lo dejó pasar. Apenas terminada la chacarera el recinto completo le cantó cumpleaños mientras él agradecía con la mano el corazón.

Así siguió con varios clásicos, y entre tantas canciones interpretó “Mis noches sin tí”, esa hermosa guarania fue acompañada excelentemente por sus músicos. A propósito, la banda que lo acompañó se destacó por la instrumentación que caracteriza su sonido popular y actual. Luciano nunca dejó sus raíces, así, en su banda se observan y escuchan un charango, una quena y una flauta de pan, instrumentos del norte argentino que sostienen su identidad musical.

Romántico y alegre

El resto fue musicalidad pura. Para la canción que le escribió a su madre, “Mi primer amor”, interactuó con una señora que estaba acompañada de su hija. La canción se la dedicó a ella y a todas las madres presentes.

Con “Te sigo amando” se quebró a mitad de la canción pero la terminó. Y al final, decidió repetir un coro más a capella, lejos del micrófono, farmeando profesionalidad y talento puro.

Se fue despidiendo con algunos éxitos románticos pero en versión cumbia que puso a bailar al rollo, también algunos cuartetos. A pedido del público volvió con “Como tú”, ese pegadizo tema que se enciende al son del clarinete. Luciano, sin dudas es un gran cantante.

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