El dramaturgo escocés Chris Hannan, responsable de esta nueva adaptación, cree que la obra es incluso “más relevante” hoy que cuando fue escrita, ante la preocupación por la verdad, cómo se cuenta y hasta qué punto se puede confiar en lo que se publica.
Hannan ha introducido en la obra al propio Orwell para explorar las experiencias que, a su juicio, están detrás de “1984”, obra publicada en 1949.
“Orwell no aprendió sobre el totalitarismo estudiando Rusia o la Unión Soviética. Lo aprendió de su propia vida”, explicó a EFE el dramaturgo, que sitúa un punto de inflexión en la Guerra Civil española.
Orwell combatió en España contra las fuerzas franquistas y fue testigo de las luchas internas entre las distintas facciones del bando antifascista, experiencia que centra su libro “Homenaje a Cataluña”. Para Hannan, fue en España donde Orwell conoció la propaganda soviética y la “muerte de la verdad”, una vivencia que influyó después en la escritura de “1984”.
Según el dramaturgo, la preocupación de Orwell por la verdad tiene un eco directo en la actualidad. “Nos preocupa ahora la muerte de la verdad”, afirmó, antes de advertir sobre la facilidad con que se deja de lado la verdad o la existencia misma de hechos objetivos.
Al hablar con EFE de redes sociales, inteligencia artificial y noticias falsas, fue más lejos: “Ya no es un Estado totalitario el que está aboliendo los hechos. Somos nosotros mismos”.
Frente al pesimismo de la novela, Hannan asegura que su adaptación busca también “razones para la esperanza”, que encuentra en la posibilidad de que dos personas situadas en bandos opuestos puedan comprenderse y mantener una conversación honesta.
“Estamos tan polarizados que realmente no podemos entender una palabra de lo que dice el otro lado”, lamentó. Para Hannan, “1984” ha dejado de sentirse como un futuro lejano: “Cuando lo leí de niño, parecía ciencia ficción. Ya no lo parece”, concluye.


