“Hicimos una película sobre un desvalido y la película se convirtió en una desvalida. Es una locura”, dijo a EFE su director, Dave Green, sobre el proyecto.
Dirigida por Green y protagonizada por Will Forte y John Cena, “Coyote vs. Acme” parte de una premisa planteada originalmente por el escritor Ian Frazier en un artículo de The New Yorker de 1990: ¿Qué ocurriría si Wile E. Coyote demandara a Acme por los productos defectuosos que ha utilizado en sus miles de intentos fallidos por atrapar al Correcaminos?
Para Green, el contraste entre la seriedad del planteamiento del artículo de Frazer y lo ridículo de la idea fue lo que terminó sirviendo de guía para hacer la película.
El Coyote, un depredador frustrado tras años de fracasos, se topa con la posibilidad de demandar a la megacorporación en la que ha confiado durante toda su vida para adquirir sus productos explosivos.
Convencido de que puede ganar el caso, recurre a un abogado mediocre que se niega en varias ocasiones a representarlo, hasta que finalmente acepta el desafío, iniciando así un proceso que sacará a la luz oscuros secretos de la compañía.
Tras completar su producción en 2023 y recibir excelentes opiniones en muestras de prueba, “Coyote vs. Acme” fue archivada por Warner Bros. por motivos tributarios, al declarar el estudio la película como “una pérdida total” para recuperar millones de dólares en impuestos.
La historia terminó guardando así un inesperado paralelismo con el destino de la propia película: Green y su equipo, respaldados por una comunidad de seguidores y profesionales de la industria, se enfrentaron a Warner Bros. en una batalla que puso en cuestión el valor del arte frente a los intereses corporativos y las estrategias financieras de los grandes estudios.
“Hacer cualquier película es como empujar una roca gigante cuesta arriba”, explica Green. “Para nuestra suerte y buena fortuna, lo que vimos de parte de la comunidad fue tan abrumadoramente solidario y positivo. Y tanta gente salió en nuestra defensa y habló a nuestro favor (...). Realmente nos trajeron a este momento”, añadió.
Tras la presión, Warner Bros. aceptó poner la película en venta y en marzo de 2025 la distribuidora independiente Ketchup Entertainment adquirió sus derechos mundiales por unos 50 millones de dólares.


