El oficio de leer lo que otros no ven

El investigador español José Vicente Peiró llegó a Asunción para dictar un taller sobre crítica literaria en la Facultad de Filosofía. Investiga la literatura paraguaya desde hace 33 años. Hoy en el Centro Cultural de España en Asunción lanzará dos obras: “reEncuentros” y “Caminos de la ficción narrativa paraguaya”, a las 18:30.

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José Vicente Peiró ha dedicado importantes estudios a la literatura paraguaya. Hoy presentará dos nuevos libros.

POR: Viviana Insaurralde. Luego de trece años de su última visita al país, cuando presentó “La venganza imposible”, el crítico literario e investigador español José Vicente Peiró regresó a Paraguay. Nos recibe con una sonrisa serena y con el entusiasmo intacto de quien ha dedicado más de tres décadas a estudiar la literatura paraguaya.

El acercamiento de Peiró a las letras paraguayas se produjo a través de Augusto Roa Bastos. Recuerda que, siendo estudiante de licenciatura, leyó “Hijo de hombre”, una obra que lo marcó profundamente. Más tarde, durante su investigación doctoral sobre “El fiscal”, se sumergió por completo en el universo narrativo del autor paraguayo.

“En Roa Bastos encontré historia, costumbres, psicología, vocabulario, autoficción y también toda la dimensión política vinculada a la dictadura de Stroessner. Es un abanico inmenso de posibilidades de investigación”, afirma.

Para quienes se inician en su lectura, recomienda comenzar por los cuentos, especialmente “El baldío” y “El trueno entre las hojas”. Considera que “Yo el Supremo” exige un lector más experimentado, mientras que “El sonámbulo” le parece una de las obras más logradas y accesibles. Incluso, sostiene que “Yo el Supremo” ha generado estudios críticos más profundos que algunas novelas de Mario Vargas Llosa.

Consultado sobre si los escritores paraguayos continúan viviendo a la sombra de Roa Bastos, Peiró percibe un cambio generacional que comenzó a finales de los años noventa. Aclara que Roa no fue un autor costumbrista, aunque sí profundamente paraguayo. Sin embargo, observa que la narrativa actual se ha diversificado hacia territorios antes impensados, como la ciencia ficción, el terror o las historias de vampiros.

Menciona a autores como José Pérez Reyes y Juan de Urraza como parte de ese proceso, pero identifica un punto de inflexión en la obra de Mónica Bustos. “Chico Bizarro y las moscas” consolidó una nueva narrativa para Paraguay. Es una novela tarantiniana, y luego “Novela B” remata ese giro radical”, señala.

Para Peiró, esta transformación no surgió de manera abrupta, sino que fue preparada por escritoras fundamentales como Josefina Plá, Raquel Saguier, Reneé Ferrer y Mabel Pedrozo. Entre los autores que considera representativos de una nueva imagen del país incluye a Mónica Bustos, Patricia Camp y José Antonio Monnin, sin dejar de reconocer la importancia de narradores de generaciones anteriores como José Eduardo Alcázar y Alcibiades González Delvalle.

Le consultamos sobre el bilingüismo paraguayo. Nos responde que lejos de ser una barrera, le parece una riqueza natural. Recuerda que “Hijo de hombre” incorpora numerosas palabras en guaraní sin que ello dificulte la lectura. “El guaraní debe aparecer de forma orgánica, no forzada”, sostiene. Desde su experiencia en Valencia, otra región bilingüe, considera que la convivencia de dos lenguas no limita la circulación internacional de una literatura.

Cuando se le pregunta dónde se está produciendo hoy la innovación más profunda, Peiró desplaza la mirada del libro hacia el sistema literario. Observa que en Paraguay muchas librerías funcionan también como editoriales y que aún falta una estructura más moderna. Señala la ausencia de agentes literarios, la necesidad de departamentos de comunicación y, sobre todo, de una red de vínculos entre editoriales, lectores y espacios culturales.

En cuanto a sus proyectos actuales, menciona tres líneas de trabajo. La primera es actualizar la biblioteca virtual del portal de escritores paraguayos en España. La segunda, formar un grupo de coordinación que continúe el legado de recopilación y estudio de la literatura paraguaya. Y la tercera, escribir sobre la literatura paraguaya del siglo XXI y crear un grupo de investigación en letras.

Ante la pregunta de si existe crítica literaria en Paraguay, responde que sí, aunque dispersa. La encuentra sobre todo en los suplementos culturales y en ciertos espacios periodísticos. Cita a Adriana Almada, Victorio Suárez y Susy Delgado como voces relevantes dentro del panorama cultural.

Para él, un buen crítico literario debe reunir tres cualidades esenciales: una cultura amplia, capacidad de escritura y comunicación, y ecuanimidad. Rechaza la idea de que la crítica consista en destruir una obra. “La crítica debe ser respetuosa, constructiva y capaz de ensalzar lo valioso sin perder la independencia”, afirma.

Antes de despedirse, habla de los libros que presentará hoy en el Centro Cultural de España en Asunción: “Caminos de la ficción narrativa paraguaya (1544-1960)”, que reúne artículos sistematizados que terminó durante la pandemia y que, según confiesa, es un libro muy personal, escrito con mayor libertad y menos apego a la rigidez académica. Y, por otro lado, “reEncuentros”, que nació de jornadas virtuales organizadas por Marilis Bareiro, en las que participaron escritores de varios países y sobre la cual decidió escribir.

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