Un 25 de julio de 1886, lejos del Paraguay que había marcado gran parte de su vida, fallecía en París Elisa Alicia Lynch. Tenía 52 años y moría en su residencia del Boulevard Pereire, dejando atrás una historia atravesada por el poder, la guerra, la pérdida y una profunda controversia que aún permanece en la memoria colectiva.
Irlandesa de nacimiento, Alicia Lynch llegó al Paraguay en 1855 junto a Francisco Solano López, con quien formó una pareja que acompañaría uno de los períodos más complejos de la historia nacional. Durante la Guerra de la Triple Alianza estuvo junto al mariscal en distintos escenarios hasta el desenlace de Cerro Corá, en 1870, donde perdió a su compañero y a su hijo mayor, Juan Francisco “Panchito” López.
Con el paso del tiempo, su figura fue interpretada desde distintas miradas. Para algunos relatos de la época fue una mujer influyente dentro del entorno del poder; para otros, una compañera que permaneció al lado de López hasta las últimas consecuencias y que también sufrió las tragedias de la guerra.
Cerca de la muerte, no olvidó a su amado
En sus últimos años vivió alejada de aquella vida de esplendor que había tenido en Paraguay. Según testimonios recogidos por historiadores, pasó sus días acompañada principalmente por su fiel doncella Marie y con la salud deteriorada. Falleció, según registros históricos, a causa de un cáncer de estómago.
Pero alrededor de su muerte quedó también una historia cargada de simbolismo. El historiador Roberto García recuerda que algunos relatos de la época sostienen que Alicia Lynch habría querido alcanzar el cumpleaños de Francisco Solano López antes de morir. La cercanía de las fechas —el nacimiento del mariscal el 24 de julio y la muerte de Alicia al día siguiente— alimentó con los años esa imagen de una mujer cuya vida permaneció ligada hasta el final al recuerdo de su amado.
Finalmente descansó en Paraguay
Tras su fallecimiento, sus restos fueron sepultados inicialmente en el cementerio Père-Lachaise de París. Décadas después, en 1961, fueron repatriados al Paraguay y finalmente descansan en el Cementerio de la Recoleta, en Asunción.
Más allá de las discusiones históricas sobre su papel durante el gobierno de López y la Guerra de la Triple Alianza, Elisa Alicia Lynch permanece como uno de los personajes femeninos más complejos del siglo XIX paraguayo: una mujer que atravesó fronteras, desafió las costumbres de su época y quedó unida para siempre a uno de los capítulos más intensos de la historia nacional.


