Arte y Cultura

Un texto extenso salvó la vida de un prisionero en la Guerra Grande

Durante la guerra de la Triple Alianza, un prisionero norteamericano se salvó de ser fusilado gracias a una extensa confesión que redactó en prisión y que fue publicada en libro por el mismo gobierno de López. Este es el relato de Porter C. Bliss, que acaba de ser reeditado, con una introducción y anotaciones explicativas del historiador Thomas Whigham.

| Por La Tribuna
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Xilograbado acuarelado publicado en Estados Unidos en 1880 que muestra la tortura de Porter C. Bliss y que integra el acervo de Milda Rivarola en imagoteca.com.py

Porter Cornelius Bliss (1838-1885) se desempeñó en vida como periodista, lingüista, historiador y diplomático. Fue funcionario de la legación diplomática estadounidense en Río de Janeiro antes de que estalle la guerra, luego viajó a Buenos Aires, donde fue muy considerado por su erudición. Dirigió una revista y fue encomendado por el gobierno argentino para estudiar las lenguas indígenas en el Gran Chaco. Pasó por Paraguay y quedó fascinado por la difusión del guaraní en el país. Bliss había nacido en una reserva indígena en Nueva Inglaterra y prácticamente era un indigenista cuando eso no era algo muy común.

En Paraguay, Francisco Solano López lo contrató para hacer una historiografía del país, pero al poco tiempo de estallar la guerra y al no estar López convencido de su trabajo, fue despedido. Logró ingresar a la legación diplomática norteamericana, al mando del Ministro Charles A. Washburn.

En 1868, fue detenido y encarcelado en busca de pruebas de la complicidad de Washburn en una conspiración contra el Mariscal López. Dicho complot, que casi con toda seguridad nunca se llevó a cabo, se había convertido en una obsesión para el mariscal, quien no podía explicar sus derrotas en el campo de batalla sin culpar a traidores.

Bliss no entendía el motivo de sus interrogadores, pero sabía que, a menos que siguiera aportando más datos (muchos inverosímiles) y así evitar ser torturado. Comenzó a redactar un informe que llegó a alcanzar unas 300 páginas. Poseía una memoria fotográfica para la literatura e incluyó deliberadamente citas de Shakespeare, Alexander Pope y escritores clásicos romanos. Se dio cuenta que cuanto más escribía, más probabilidades de prolongar su vida tenía.

Incluyó mucha información que cualquiera de sus compatriotas podría haber reconocido como falsa.

La prologuista de la nueva edición del libro, la periodista Tahiana Larissa, editora de la revista digital cultural Gaceta Parnasus, afirma que el texto resultante fue “extraño, cómico, divertido, desesperado, genial” . Bliss logró ser liberado y su libro llegó a ser publicado por el estado paraguayo, en plena guerra. López se sintió reivindicado, pero la suerte del Paraguay ya estaba sellada.

Luego, el periodista pudo viajar a Estados Unidos. El presidente Ulises Grant lo nombró secretario de la legación norteamericana en México. Luego fue periodista en el New York Herald y falleció al poco tiempo, antes de llegar a cumplir cincuenta.

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Muy pocos paraguayos llegaron a leer aquella primera edición del libro de Bliss, pero se convirtió en una leyenda. En este mes, la editorial Intercontinental acaba de publicarlo bajo el nombre de “La Historia Secreta de Porter C. Bliss”, como una introducción pormenorizada del historiador norteamericano Thomas Whigham sobre Bliss y la gestión diplomática de Washburn. La nueva edición también incluye anotaciones al margen de Whigham que acompañan el texto original de Bliss.

Tahiana Larissa señala que Bliss no escribía para dejar una huella en la historia ni para saciar una ambición literaria, lo hacía para vivir.

“Cada línea que producía Porter Cornelius Bliss era, en el sentido más puro y literal, tiempo comprado. Sus carceleros -entre los cuales podemos nombrar al padre Fidel Maíz, José Falcón y el coronel Juan Crisóstomo Centurión- querían un texto que validara la ficción que el Mariscal López albergaba en su mente desde hacía un tiempo: que el exministro norteamericano Charles Ames Washburn había conspirado contra el Paraguay desde las propias entrañas de la legación, y que Bliss podría escribir la historia de aquel supuesto conspirador desde el principio. Cabe recordar que antes de caer preso, Bliss contaba con la bendición del exministro para hacer o decir lo que tuviera que hacer para sobrevivir. Ese era su encargo -o más bien, el precio de seguir respirando en una roñosa choza, donde imagino que su mente habrá bebido de la fuente de la locura más de una vez”, dice Larissa en el prólogo.

El libro constituye así una aproximación diferente a la historia de la Guerra de la Triple Alianza, desde un texto fantástico producido en la desesperación.

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