El 9 de junio de 1946 hubo una levantamiento militar en la Caballería y que derrocó al llamado Frente de Guerra, de tendencia nazi fascista. Morínigo, si quería mantenerse en el poder, estaba obligado a abrir el gobierno a sectores militares moderados, colorados y febreristas. Así entre los meses de junio y julio se fue consolidando un gobierno de coalición de civiles y militares que dio inicio a la llamada Primavera Democrática.
Durante este breve período se decretó amnistía general, regresaron exiliados políticos y se restablecieron libertades de prensa y reunión. Morínigo había prometido una Asamblea Nacional Constituyente, hecho que nunca ocurrió. Los febreristas terminarían renunciando al gobierno, quedando a cargo de los colorados y militares en enero de 1947. En marzo estalló la guerra fratricida, que se extendería hasta agosto de dicho año.
Pero de junio a diciembre, el país respiró diferente. La Ley de Prensa fue derogada el 9 de julio de 1946 y con el correr de las semanas, los principales dirigentes políticos exiliados fueron regresando. El Partido Liberal dejó de estar proscripto y los comunistas por primera vez se desempeñaban libremente.
Los diarios fueron devueltos a sus dueños. La Tribuna volvió a la familia Schaerer y la dirección de El País fue dada a Vicente Lamas, y a partir del 12 de agosto pasó a manos de Rafael Oddone, siendo jefe de redacción Augusto Roa Bastos, que contaba con 29 años.
En la década del 40, Roa Bastos se consolidó como figura clave de la literatura paraguaya. Integraba el grupo poético Vy’a Raity, que marcaba una renovación estética junto a Josefina Plá y Hérib Campos Cervera. Allí también estaban el pintor Liber Fridman y el guitarrista Cayo Sila Godoy, entre otros artistas.
Como periodista, Roa Bastos llegó a ser invitado a viajar a Gran Bretaña en 1944, estuvo en la BBC y fue corresponsal de El País. Recientemente, fue publicado un libro con sus reportajes realizados en Europa.
Pero durante la Primavera Democrática ejerció una labor importante por una verdadera restauración cívica en el país. Durante todo el mes de agosto, en las páginas de El País dio amplia cobertura a las manifestaciones políticas de los diferentes partidos.
La labor periodística de El País fue “premiada” con el asalto de parte de una facción del Partido Colorado denominada Guión Rojo (de corte fascista) contra la imprenta de dicho diario el 5 de septiembre. Allí no solo imprimía dicho diario sino también publicaciones del Partido Liberal y el períodico Adelante del Partido Comunista.
La Tribuna protestó contra el atentado a El País, y en respuesta, el frente del local del diario fue pintado con las iniciales del Klu Klux Klan.
El atentado contra El País no silenció la pluma de Roa Bastos que apenas el diario pudo volver a salir, volvió a realizar una labor crítica. Pero tras el estallido de la Revolución de 1947, se ordenó su arresto, lo que lo obligó a dejar el país rumbo a Argentina. Comenzaba así, su primer exilio. En Buenos Aires, abandonaría progresivamente la poesía para volcarse de lleno a la narrativa.

