Arte y Cultura

Con la muerte del Indio Solari se consolida su condición de mito

No parecía un rockero. Siempre vestía una camisa convencional y era calvo. Tal vez los lentes oscuros, que nunca más se los quitó desde que sus conciertos se volvieron masivos, le daban un look rockero. Pero era toda una referencia en el rock argentino, con sus canciones agudas y crípticas. Hoy un país lo llora. Se fue el Indio Solari.

| Por Sergio Ferreira
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Carlos “El Indio” Solari estaba aquejado del mal de Parkinson desde hace mucho tiempo. Tenía 77 años.

Carlos “Indio” Solari, cantante del no menos mítico grupo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, falleció ayer a los 77 años, tras una larga lucha contra el Parkinson. Hace mucho se encontraba retirado de los escenarios y vivía prácticamente aislado. Bueno, siempre huyó de los reflectores de la fama. Contrario a otros grupos de los ochenta y noventa, Los Redondos no hicieron videoclips y casi no daban entrevistas. Pero sus conciertos se convirtieron en encuentros prácticamente religiosos. No en balde, sus fans los llamaban misas.

El “Indio” fundó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (conocida popularmente como Los Redondos) a mediados de la década de 1970 junto a su socio creativo y guitarrista, Eduardo “Skay” Beilinson. Los dos, junto a la “Negra Poli” —mánager y pareja de Skay— eran la base del grupo.

Los Redondos comenzaron participando en happenings artísticos en La Plata junto con grupos de teatro, circenses, bailarinas y otros artistas, en los años setenta. Repartían al público masas de ricota, cuya receta tomaron de un libro escrito por Patricia Rey, y de allí surgió el nombre del grupo.

Eran herederos de La Cofradía de la Flor Solar, una comuna hippie platense que llegó a grabar un disco a comienzos de la misma década.

La banda siempre se caracterizó por la autogestión. Su primer álbum recién pudieron grabarlo en 1985: “Gulp!”, producido por Lito Vitale y con canciones como “La bestia pop”, “Superlógico” y “Ñam Fri Fruli Fali Fru”. El disco fue publicado por el mismo grupo. En todos sus años, hasta su separación en 2001, la banda produjo sus discos.

A pesar de su estilo poético, con letras indescifrables y metafóricas, sus canciones forman parte de la vida cotidiana de millones de fans argentinos, que repiten cotidianamente algunas de sus estrofas en conversaciones, consignas políticas, pintadas callejeras, banderas en las canchas de fútbol y hasta en la decoración de los autobuses.

A 25 años de su separación, las canciones de Los Redondos siguen siendo masivas y exitosas.

Tras el final de la banda, Solari siguió reuniendo, por entonces ya con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, a cientos de miles de personas en conciertos que se convertían en verdaderas fiestas populares a cielo abierto, con fanáticos que llegaban desde todos los puntos de Argentina. El último concierto de Los Redondos en Buenos Aires fue en el 2000. Luego se presentaron en Córdoba y se separaron. El Indio como solista no quiso actuar más en la ciudad de Buenos Aires. Lo hacía en ciudades distintas, donde sus seguidores acudían en masa. Su última presentación fue en 2017 en Olavarría, ante unas 300 mil personas, ya aquejado por los primeros síntomas de Parkinson. Pero en los últimos años participó de las actuaciones de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado de manera virtual o a través de grabaciones.

Carlos Solari nació en Paraná, Entre Ríos, en 1949. Tuvo varios trabajos antes de establecerse en la ciudad de La Plata, donde comenzó a componer y cantar con Los Redondos en medio del clima represivo y persecutorio de la dictadura cívico militar (1976-1983).

Nunca actuó en Paraguay. Su antiguo compañero Skay sí se presentó en el Cosquín Rock que se realizó en 2018 en el Espacio Idesa.

Con su muerte, el Indio Solari declara oficial su condición mítica.

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