Arte y Cultura

“Mujeres de arena”: una obra que interpela a una sociedad hipócrita

La puesta teatral puso sobre la mesa la violencia contra las mujeres y los casos de feminicidios, no solo de México sino también de Paraguay.

| Por Edson Vázquez
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El elenco estuvo conformado por Sol Buena Flor, Ester López, Mónica Ayala, Nuni Olmedo y Romy López.

La obra de teatro testimonial se desarrolló el pasado miércoles en el espacio cultural Casa Sigilos, con una puesta conceptual, íntima y cercana con el público. Pocos minutos después de las ocho de la noche, el elenco, conformado por Sol Buena Flor, Ester López, Mónica Ayala, Nuni Olmedo y Romy López, ingresó al recinto dando inicio a la obra.

El texto dramático, del mexicano Humberto Robles, acumula representaciones oficiales en 140 países del mundo antes de su estreno en el circuito de la ciudad de Asunción.

La producción expone relatos basados en hechos reales y compila testimonios directos de madres, hijas, familiares y activistas afectados por las desapariciones y asesinatos de mujeres ocurridos en Ciudad Juárez, México. Los estremecedores casos se registran desde el año 1993 en adelante, con la desaparición de mujeres en la citada ciudad mexicana. Las víctimas eran encontradas en zonas desérticas o baldíos, con evidencias de abusos sexuales.

La puesta en escena contó con la dirección general de la teatrista paraguaya Nadia Capdevila, quien se dio licencia de agregar una historia local a la narración. Las diferentes actrices fueron encarnando personajes femeninos como madres, víctimas y familiares de las mujeres asesinadas bajo la sombra de la impunidad que retrasaba o incluso obstaculizaba las investigaciones policiales sobre estos crímenes.

Las historias narradas son reales, tan reales como la continuidad de los feminicidios tanto en México como en todo el continente. Historias como la de Natalia, que en narraciones de su madre, representada en la obra, describe el dolor de esperar a una hija que salió para no volver nunca más y luego ser hallada muerta y ultrajada. O la historia de Micaela, recordada por sus parientes como una niña alegre y vivaz, también encontrada en un baldío sin vida y violada.

La impunidad local

Entre luces rojas y oscuridad, una desgarradora historia paraguaya fue abordada: la de Felicita. La pequeña niña de Yaguarón que había salido de su casa con canasto el brazo para vender sus humildes mandarinas. Año 2004, toda la comunidad yaguaronina queda espantada cuando la madre de Felicita reconoce el cuerpo tendido en una roca grande en el cerro de esa ciudad. “Felicita, moõiko reime”, preguntaba su madre en la obra, una búsqueda, que a sabiendas del final, se quebraría en una repetición de “Mita’i churi, kasô mboka’i, rye andai”, esa conocida polca paraguaya de Ino Méndez que retrata la alegría e inocencia de los niños. Alegría e inocencia que le fue arrebatada.

Fredy Antonio Florenciano Brítez, supuesto autor del crimen, fue arrestado tras once años de estar prófugo, en un accidental control policial. Once años después, los casos de feminicidios no se detuvieron.

Hipocresía paraguaya

La Fiscalía en Paraguay registró hasta la fecha 13 feminicidios. El año pasado cerró con un total de 37 casos, dejando un saldo de 69 huérfanos y registrándose más de 37.000 víctimas de violencia familiar. El Ministerio Público también ya había informado que, hasta junio, se reportan más de veinte casos de intento de feminicidio.

En un país en donde la mayor fuerza política y hegemónica se declara “provida y profamilia”, el Estado sigue fallando a las mujeres, con órdenes de alejamiento sin cumplimiento ni control efectivo.

La misma viceministra de Protección de los Derechos de las Mujeres, Stella Villamayor, había admitido que pese a todos los esfuerzos institucionales por frenar los casos de feminicidios y violencia de género, el Estado aún no puede aplicar los controles necesarios.

“Mujeres de arena” es una puesta teatral necesaria para interpelarnos como sociedad, como comunidad, como país, como seres individuales que formamos parte de una nación que enaltece a las mujeres en días patrios o fechas especiales, pero que hace poco por derribar las brechas y barreras de desigualdad.

El proyecto escénico contó con el respaldo organizativo del grupo Javorai Teatro Experimental.

 La puesta en escena incluyó la historia de Felicita (11), la niña violada y asesinada en Yaguarón.
La puesta en escena incluyó la historia de Felicita (11), la niña violada y asesinada en Yaguarón.

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