Usted Señálemelo defendió en Paraguay su último álbum “Términos y condiciones”

La banda mendocina pisó el escenario secundario del festival rockero, en donde plantaron bandera con su nuevo disco.

| Por La Tribuna
La banda argentina Usted Señálemelo se presentó con un show artístico enmarcado en su último disco, el sábado pasado.

El grupo de indie rock arribó hasta Asunción y a la vera del río Paraguay interpretó sus grandes éxitos, pero, por sobre todo, los tres integrantes defendieron orgullosos las nuevas composiciones que forman parte del último disco denominado “Términos y condiciones”.

A lo largo de los años, el grupo se posicionó como referencia en el espectro indie de la región y viene cosechando éxitos y buenos comentarios a su paso por los grandes festivales en casi toda Latinoamérica. El pasado 23 de mayo, el trío —compuesto por el vocalista y tecladista Juan Saieg, el guitarrista Gabriel “Cocó” Orozco y el baterista Lucca Beguerie Petrich— subió al escenario con una presentación minimalista en lo visual, donde predominó el blanco y el negro. En las pantallas se emitían imágenes de los tres con detalles y simbologías de computadoras antiguas.

El concierto estuvo hilvanado entre canciones de discos anteriores y el nuevo. Entonaron temas como “Horizonte”, “Las flores sangran”, con el público disfrutando a pleno. Con “Pana”, canción del último álbum y con mucho groove funk disco, la gente empezó a dar saltos para luego emitir el clásico “¡olé, olé, olé, olé, Usted, Usted!”. En el siguiente tema (Agüetas) fue convocado un invitado paraguayo: Franco Ocampo, vocalista del grupo paraguayo El Culto Casero, quien fue recibido con alegría.

Prosiguieron con varios temas como “Matarme con vos” y todas las canciones del último disco. Se despidieron con uno de los temas que los catapultó al éxito: “Agua marfil”. La gente lo coreó y lo disfrutó.

La comercialización del indie y su relación con el statu quo

La música indie, surgida en el Reino Unido hacia 1970, nacía como respuesta a los grandes sellos discográficos que marcaban el rumbo creativo de los grupos musicales que decidían caminar en el sendero profesional. “Hazlo tú mismo” era la premisa que movilizaba a este nuevo movimiento, que desde la autogestión impulsaron discos y conciertos. El movimiento echó raíces a ambos lados del Atlántico (llegó a Estados Unidos), esculpiendo una identidad donde la música y la estética se fundían en un mismo manifiesto subversivo. Desde las entrañas del pospunk, la new wave y el rock alternativo, brotó un sonido descarnado e íntimo; una melodía despojada de artificios comerciales que prefería la honestidad de la penumbra antes que el brillo efímero del pop de masas.

Pero (siempre peros) las disqueras voltearon hacia el éxito de estos grupos, los identificaron y empezaron a abrazarlos con el ropaje comercial. Así, lo “independiente” se volvió masivo y rentable para los grandes sellos.

Los cínicos lustrados

Desde los 90 hasta estos tiempos, las letras de los grupos indie se mantienen casi en la misma tónica; crisis existencial, nostalgia y alejamiento. No hay nada de malo en eso, claro que no, pero se convierte en un problema cuando esto “desmoviliza” a las masas. Al final del día, el resultado es un producto que se separa de los problemas estructurales que desencadenan finalmente en las angustias personales, como problemas económicos, salud mental o mala calidad de vida.

En “El sublime objeto de la ideología” (1989), Slavoj Žižek retrata el “cinismo ilustrado” como una silenciosa “coreografía social”. Lejos de la ceguera del pasado, el ciudadano contemporáneo camina con los ojos bien abiertos, ya que reconoce los engranajes tramposos del sistema, pero elige seguir jugando bajo sus reglas. Ya no hay engaño, sino una lúcida resignación en la que el conocimiento de la verdad no impide continuar participando en la ficción cotidiana. Bueno, hacia ese camino va la temática indie. Claro, están las excepciones, pero esas agrupaciones son menester de otro artículo.

En lugar de protestar contra las condiciones materiales de la juventud (como la falta de vivienda accesible o la explotación laboral), ahora la música convierte esa precariedad en una identidad estética deseable y hasta fotogénica. El descontento mutó en consumo cultural; el inconformismo se sacia comprando vinilos o ropa vintage en lugar de exigir mejores condiciones de vida, de trabajo, o incluso de entretenimiento.

Usted Señálemelo pisó el escenario del Rock al Puerto con este tipo de producto, musicalmente atrayente y con un mensaje frívolo, pero que gusta y moviliza a miles en Suramérica.

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