“Shine”, nuevo disco de Fito Páez que rescata su esencia rockera

El músico rosarino lanzó un nuevo trabajo discográfico con diez canciones, disponible en las plataformas digitales, que se mueven entre la agresividad y la nostalgia.

La canción “Shine”, del disco que lleva el mismo nombre, ya está en circulación junto con su videoclip correspondiente.

Fito Páez, oriundo de Rosario, Argentina, pieza fundamental en la historia del rock, no solo de su país sino de Latinoamérica, atraviesa por una etapa de imperativa inspiración por lo menos en los últimos cinco años, en los que viene presentando discos con diversas temáticas pero con intensa carga emocional.

“Shine” es el nombre de este nuevo trabajo que, acompañado de un cortometraje, presenta un álbum que recorre todas sus facetas musicales, pero regresa principalmente ese perfil fiel al rock and roll, ese género con el que comulgó desde su adolescencia.

Mucha impronta afro

Mediante una amable invitación del equipo de Sony Music Paraguay, pudimos participar de una jornada de preescucha del disco de Fito. En una cómoda sala acustizada hemos apreciado todas las canciones del álbum. La intro del disco es un instrumental en piano de Páez, breve, nostálgica, que termina con su voz diciendo “Hablame”. El primer tema, “Girl T-Rex”, es un poderoso funk al estilo de la banda Tower Of Power. Con un bajo preciso y los vientos llevándote a la costa oeste de Estados Unidos, mediante las trompetas y los saxos barítonos y tenores, sonido característico del West Coast funk.

Pero la impronta afro no se limitará solo al funk de esta canción, seguirá por todo el disco con un toque góspel en casi cada obra.

Hay que correr a estos fachos a patadas

El segundo track del disco es “Shine”, un cadencioso rock and roll, de esos sencillos pero bailables y con una potencia lírica en donde Fito invita nuevamente a soltar las nuevas formas de la vida actual, como algoritmos acelerados, la capacidad de atención cada vez más corta y supeditados a los seguidores de redes sociales.

El solo de guitarra es una clara reminiscencia de “Johnny B. Goode”, obra insignia en cualquier repertorio de los discípulos del rock and roll.

Asimismo, Fito dejó clara su postura política sobre la vida; la progresista. Y sí, es que siempre lo fue, pero eso nunca le quitó el derecho de criticar y distanciarse de discursos del mismo espectro como del kirchnerismo y el peronismo. Es más, pese a haber actuado en la Cuba comunista, en los últimos años criticó el régimen de los Castro y calificó a las políticas de izquierda en América como “fallidas”.

Y es que esa es la democracia; la libertad de poder disentir pero aún así seguir activos en la participación política. En la primera estrofa de esta canción, Fito, por si había dudas, reafirma su distanciamiento pero no de las ideas de bienestar que promueve la izquierda, sino del fascismo, con su frase: “Hay que correr a estos fachos a patadas; sino, nadie podrá ser feliz”.

¡Fito cantando reggae!

Es la primera vez que hay un registro sonoro, al menos de forma oficial y profesional, en donde Fito canta, graba y promociona una canción de reggae. Así lo hace con la tercera canción: “Nuestro templo”.

Una pieza con un nostálgico guiño al reggae que se desarrollaba allá por la década de los 90 en Argentina, cuando bandas como Los Cafres, Los Pericos o La Zimbabwe, grupos que empezaron a sostener un ritmo de vida basado en la no violencia, sonaban enmarcados en una tácita guerra signada por los conflictos entre Estados Unidos y la URSS.

Un discazo para escucharlo de principio a fin

El álbum continúa con “Prueba de amor”, una mezcla de rock y ópera, con un toque pop. La letra, que se desplaza entre la ficción y lo verídico, desarrolla una historia de su natal Rosario. El disco prosigue con “Río Místico”, una canción que se pasea entre el rock balada, el blues, las voces de fondo al estilo góspel, y que crea una atmósfera casi triste y oscura.

A la mitad del disco aparece otro “Hablame”, en piano y tono melancólico, como oxigenando tanta algarabía. “Las fuerzas armadas del amor” es la siguiente canción con mucha potencia rockera. “Planeta azul”, “La esquina del sol” y “El honor de los lobos” serán obras que recogen mucha nostalgia y reflexión.

La canción final, o la previa del final, es “Universo”, en donde Páez ofrece una obra de canto al estilo gregoriano. No tiene estrofas definidas, no hay estribillo, es una bocanada interminable de inspiración lírica que corona el álbum. “Hablame III”, ese mismo instrumental pero esta vez de forma completa es el que le da cierre al disco.

Fito no se guardó nada, o quizá sí. Es sincero, los años pasaron por su vida y seguir creando parece ser el arjé que lo sostiene vivo.

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