Arte y Cultura

La “Novena Sinfonía” de Beethoven en guaraní, un acierto más que emotivo

Resoplando, como un corredor al culminar la maratón, Diego Sánchez Haase bajaba la batuta al final de la interpretación de la “Novena Sinfonía” de Beethoven en su versión en guaraní, el martes en el Teatro Municipal. El público aplaudía de pie, y en medio de la gente, estaba Fernando Robles, uno de los artífices de esta versión en guaraní. Cualquiera diría que su lugar debería haber sido en uno de los palcos. Pero Robles, estaba allí en el medio, compartiendo la emoción de la gente, como uno más del pueblo.

| Por La Tribuna
La Orquesta del Congreso junto con el gran coro y los cuatro cantantes solistas actuó a sala llena el martes en el Municipal.

Lleno total en el Teatro Municipal para asistir al estreno en guaraní de la “Sinfonía N° 9 Coral” de Ludwig Van Beethoven, interpretada por la Orquesta Sinfónica del Congreso (OSIC) en el programa denominado “Háa Vy’avete”. La obra es conocida mundialmente por su “Oda a la Alegría”, la canción de esperanza que Federico Schiller escribió en el siglo XVIII y que Beethoven la sumó a su magnífica sinfonía en la primera mitad del siglo XIX, y por supuesto, la obra se hizo más popular al convertirse en himno de la Unión Europea, lo que hace que en cada spot publicitario de algún partido de la Champions League resuenen siempre algunos fragmentos de la obra.

La primera audición de esta composición la pudimos escuchar en Asunción mediante la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción, en los primeros años noventa, cuando tantas obras de la música universal por fin eran interpretadas en nuestro país. Fue todo un acontecimiento. La Novena tuvo luego varias interpretaciones tanto por parte de la OSCA como de las demás orquestas que surgieron en los últimos años. Pero la del martes era diferente. Se presentaba una versión escrita en guaraní, a cargo del antropólogo Cristóbal Ortiz, ya fallecido, y del promotor cultural Fernando Robles. A ellos se sumaban los ajustes de ritmo y métrica, a cargo de Nicolás Salaverry.

Es una obra larga, que supera la hora en sus cuatro movimientos. En el último movimiento, se suma el gran coro que requirió cuatro agrupaciones para su conformación, en este caso el Coro de la Licenciatura de Música de la FADA, el Coro de la Licenciatura de Música del ISBA, el Coro de la Escuela Municipal de Canto “Sofía Mendoza” del IMA y el coro de la “Escuela Herminio Giménez” de Itá, además de los cuatro cantantes solistas que fueron seleccionados: la soprano Alejandra Meza, la mezzosoprano argentina Costanza Cepeda, el tenor paraguayo Reinaldo Samaniego y el barítono paraguayo Aldo Regier. En total, la puesta de la obra requirió la participación de unos 150 artistas en escena.

La interpretación de la orquesta estuvo muy correcta y emotiva, bajo la firme conducción de Sánchez Haase, desde el primer movimiento Allegro Ma Non Troppo, que es grandilocuente ya en sus primeros compases. Luego, el segundo, Molto Vivace, cuyos primeros sones son tan característicos y desafiantes. El tercero, el Adagio, es como una preparación, un descanso, para el último movimiento, Presto, que es el más largo y que incluye el coro. Desde el momento en que el barítono Aldo Regier se levantó y cantó los primeros versos en guaraní se nos erizó la piel. Luego, cuando se le une el coro y los demás solistas, la emoción ya fue total.

Un concierto memorable, y hasta, si se quiere, histórico. La sala estaba llena y afuera quedó mucha gente sin poder entrar. Es necesario hacer otra función más de este programa, cuya realización en estos días de mayo ha sido más que acertada. ¡Qué mejor manera de celebrar el cumpleaños de la nación con una composición universal que es un llamado a la paz y a la alegría interpretada en la lengua que nos caracteriza!

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