Arte y Cultura

Dream Theater y una noche magistral de talento y potencia musical

Por: EDSON VÁZQUEZ.

John Myung (bajo), Jordan Rudess (teclados), Mike Portnoy (batería), John Petrucci (guitarra) y James LaBrie (vocalista). Foto: GENTILEZA.

Con cuarenta años de carrera musical, el quinteto subió a las tablas y desparramó talento, agresividad y calidad musical.

La banda estadounidense subió al escenario del Puerto de Asunción con la potencia melódica que la caracteriza, reafirmando la jerarquía musical del metal progresivo. Entre rodillas oxidadas y una juventud que apuesta por las leyendas del género, el público se sumergió en los extensos y prodigiosos solos de John Petrucci, los cambios de ritmo de Mike Portnoy y los delirantes interludios psicodélicos de Jordan Rudess.

El grupo pisó suelo guaraní con un espectáculo atrapante y “de pesadilla”, en sintonía con su actual gira regional.

La noche arrancó envuelta en una atmósfera de tensión, alimentada por bandas sonoras de películas de terror. Tras subir al escenario poco después de las nueve, y luego de una hora de concierto, la banda hizo una pausa de veinte minutos en la que volvieron a sonar piezas icónicas del cine de suspenso por los altoparlantes.

Respeto al concierto

La disposición del show fue con respeto hacia los asistentes: solo había dos sectores y los que estuvieron enfrente tuvieron la oportunidad de saltar y vibrar muy cerca del escenario con la potencia que amerita un concierto de metal. Hago este destaque atendiendo a que en su paso por Santiago de Chile, el sector preferencias disponía de sillas para los asistentes. Algo que el propio vocalista, James LaBrie, lo había catalogado como “sacrilegio”.

Potencia y calidad de “Parasomnia”

Dream Theater diseñó su álbum más reciente, “Parasomnia”, como una obra de terror. Las letras exploran los terrores nocturnos y las parálisis del sueño, mientras que su puesta en escena refuerza esta atmósfera con una cama central, farolas antiguas y una iluminación lúgubre que envuelve todo el escenario. Así se presentó la banda con un escenario terrorífico y una alta calidad de preparación artística.

La agrupación musical desplegó todo su poderío en donde cada integrante se destacó por talento y groove. Sin dudas, Jordan Rudess le da un aporte melódico y armónico trascendental a toda la banda. Las más de cuatro décadas de caminar en el sendero del metal progresivo, hace que la conexión musical y profesional no precise de miradas sino más bien de la atención a cada compás para tocar la siguiente nota que viene.

Ruddes salió al frente en varias ocasiones con su Korg RK-100S al cuello para despuntar solos con efectos sintéticos con lo que dejó en claro su virtuosidad y la calidad de aporte que brinda su presencia en la banda.

Pero desde “el fondo”, ahí a la derecha de Portnoy, Ruddes también hizo lo suyo con su Korg Kronos, en donde diseñó un orden puntual con cada plugin para cada tema. El músico, quien en una entrevista exclusiva con La Tribuna había revelado que el sonido de piano tiene una preponderancia en la identidad sonora del último disco de la banda, fue ovacionado por el público por su virtuosidad.

Señor baterista

Mike Portnoy, con su “Dream Monster”, un doble set de batería a tres bombos, hizo volar pelucas con su potencia y versatilidad para combinar compases irregulares con regulares en casi todas las canciones. Es de destacar la gran inteligencia musical de Petrucci en la guitarra y John Myung en el bajo, al no perder el pulso en estos juegos de desplazmientos.

El primero, también se llevó varios aplausos y vítores por su increíble talento y la limpieza con la que pulsó cada cuerda. El segundo, no pasó desapercibido, quien sostuvo el groove de todo el concierto con una ejecución precisa pero potente.

Portnoy dejó en claro por qué es uno de los mejores bateristas del rock progresivo y la inspiración de muchos en todo el mundo.

Magistral presentación

LaBrie demostró que la noche, los años y el rock and roll de una carrera musical como la de ellos puede combinarse con la profesionalidad y el cuidado personal, al sostener vocalmente todo un show en medio de una fría y húmeda noche. Su calidad vocal no permitió ninguna queja y dejó en alto el prestigio de su agrupación.

Dream Theater estalló con potencia y melodía, interpretando cada canción del último álbum. Demostró que el metal progresivo es y debe ser una propuesta de calidad musical, pero sin perder la energía desbordante.

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