Arte y Cultura

Para el actor Diro Romero, el cine tardó en llegar, pero lo hizo en el momento justo

Diro Romero viene activando en teatro desde hace 25 años. “Narciso” es su primer protagónico en cine, un paso que tardó en darse, pero llegó en su momento adecuado y el actor se siente muy agradecido, según nos comentó.

| Por La Tribuna
Diro Romero ha actuado en teatro y en videoclips. “Narciso” es su primer protagónico en cine. (KAT)

“Me sorprende que te hayas acordado de que soy modelo —nos dice Diro luego de mencionarle algunos puntos en su carrera artística—. Trabajé con publicidad y sigo trabajando, pero soy actor desde 2011 haciendo mucho teatro. Pero la exposición que te da el cine es otra, es un trabajo diferente, desde el lenguaje mismo. Cuando empecé a formarme, apuntaba a esto. Siempre estuve cerca del audiovisual, pero no llegaba al cine, incluso como actor le daba un condimento cinematográfico a la mayoría de las puestas teatrales que hice. Estaba con ganas de hacer esto, tardó un buen tiempo, pero llegó en el momento en que tenía que llegar. Era el camino que tenía que recorrer. Estoy muy agradecido con este momento que estoy viviendo”.

Romero encarna a Narciso Arévalos, protagonista de la película dirigida por Marcelo Martinessi. Es un joven paraguayo, amante del rock and roll y que llega a convertirse en un locutor estrella, pasando rock en una radio en la Asunción de finales de la década del cincuenta. El personaje está basado en Bernardo Aranda, a partir de la adaptación de la novela de Guido Rodríguez Alcalá, titulada, precisamente, “Narciso”.

La película retrata el ambiente conservador y de opresión que se vivía en esos primeros años del stronismo, pero Romero remarca que seguimos arrastrando ese conservadurismo a pesar de los años que han pasado.

“La sociedad sigue en esta misma atmósfera, pero está todo muy maquillado. Las situaciones se siguen repitiendo. Personalmente, no tuve esa experiencia de dictadura, por la edad misma. Pero sí mis padres y abuelos. Las nuevas generaciones se están permitiendo cierto tipo de libertad, en una sociedad más globalizada, con mucho contacto con el exterior. En aquella época, se tenía acceso a una información restringida, los libros que la dictadura quería que leyeras. Esa era la “verdad”. Actualmente, podemos tener más información del exterior y comparamos por qué no podemos estar así. En la película, el rock and roll significa eso que rompe con lo tradicional, con lo que se estaba imponiendo y que se estaba gestando aquí. Para algunos era una fascinación y era ¡guau! lo que proponía, pero para otros era una amenaza para lo que se estaba empezando a instalar”.

Manuel Cuenca habla de la manera de dirigir de Martinessi

Manuel Cuenca ha trabajado en televisión y teatro desde muy niño, cuando se unió al elenco del Canal 9, en los comienzos de la tevé paraguaya. Tiene mucha experiencia en audiovisuales, principalmente reportajes y documentales para televisión en diferentes áreas. Pero su trabajo como actor de cine es prácticamente reciente.

En “Narciso” encarna a Lulu Bermúdez, director de la radio La Capital. Cuenca destaca el trabajo de Martinessi en la realización de la película y en cómo prepara a sus actores para obtener el papel deseado.

“Es interesante cómo Marcelo te da mucha data. Nos pasó muchas películas de los cincuenta, también películas de los hermanos Coen que se desarrollan en los cincuenta, películas de Fassbinder. Cargamos mucho nuestros discos duros con distintas experiencias. No es un director que te marca todo, sino que te lanza y ve lo que podés dar. De hecho, hubo muchas sugerencias que se incorporaron en el rodaje como la de Marisa Cubero. Bochín, ella y su hija llegaron a la filmación para proponer los sonidos, Bochín podría tocar instrumentos, la hija hizo otra cosa y Marisa dijo que podía hacer chisss (sonido onomatopéyico de chistar). En el momento no me parecía importante, pero en la película lo que ella hace quedó fantástico”.

Sobre el trabajo actoral en sí, Mani recuerda: “Diro le daba mucho retorno al director, yo, como soy más viejo, me callaba nomás, ya proponía la actuación y Marcelo iba reorientando. Pero lo que debíamos cuidar era el lenguaje porque debíamos adecuarnos a aquella época, setenta años atrás. Es decir, podríamos cambiar algo en el texto sin salir del espíritu de época”.

Acerca de la filmación en sí, Cuenca cuenta: “Estaba curioso con el trabajo de Luis Arteaga, porque conozco el trabajo de cámara. Pero, luego de ver la película, te das cuenta de que hay miradas de los actores que llaman la atención, tan expresivas. Eso va por cuenta del actor, no es algo marcado por el director. Ellos te explican el espíritu de la cuestión y vos ponés lo tuyo”.

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