“A su manera” se denomina la exposición de ropas, accesorios y joyas que se habilitará mañana en Areguá, en tres lugares: la Villa Gisela, Areté Centro Cultural y el Centro Cultural del Lago. Será a partir de las 11:00.
El Centro Cultural del Lago y Areté Centro Cultural presentan una selección de vestidos diseñados por Ysanne Gayet, junto con la “ropa espontánea” de Lucy Yegros.
Además de la indumentaria, la muestra incluirá joyas de Lucy Yegros y de Gisela Von Thümen, así como collares de cerámica YVera, creados por Ysanne Gayet y realizados por las artesanas Gladys y Teresa Vera.
“A su manera”, más que una exposición, quiere ser una declaración de identidad de tres amigas: Gisela Von Thümen, Ysanne Gayet y Lucy Yegros. Cada diseño es un territorio donde convergen viajes, memorias y mestizajes culturales. Ellas crean desde la experiencia, desde lo vivido, proponiendo una estética que no sigue modas, sino que honra la diversidad, el tiempo y la libertad de ser mujeres, madres y luchadoras por mantener el arte vivo, cada una a su manera.
La exposición se realizará en tres lugares del casco histórico de Areguá: la Villa Gisela, vivienda de Gisela Von Thümen, que estará habilitada para la muestra solo el día de mañana, a partir de las 11:00; Areté Centro Cultural, de Lucy Yegros, que estará abierto al público todos los fines de semana hasta fin de mes, desde mañana, y el Centro Cultural del Lago, desde mañana y luego de jueves a domingo hasta fin de mes.
Ysanne Gayet llegó a Paraguay en 1970 y muy pronto comenzó a diseñar indumentaria integrando bordados de ñandutí en túnicas inspiradas en la Inglaterra de los 60 y la estética hippie. Su estilo se nutrió de la cultura hindú y las túnicas senegalesas. De hecho, antes de lanzar sus propias creaciones, ya lucía piezas artesanales mexicanas e hindúes.
Ysanne admiraba el ñandutí tradicional de Itauguá y empezó a pedir diseños a las tejedoras. Entonces, ellas ya no solo hicieron gallos sino también manzanas, frutillas, tucanes, papagayos y mariposas. Posteriormente, estos dieron paso a tejidos indígenas de caraguatá y lana, incorporando años después la serigrafía de sus propias obras plásticas en remeras, polleras y sacos.
En los primeros años, las prendas con ñandutí y tejidos indígenas se vendían en su tienda Sambucu, en San Lorenzo. Tras el cierre del local, comercializó sus creaciones en su casa de Villa Morra y estas también se integraron a la tienda de Cecilia Fadul.
Casi cincuenta años después, aquellas piezas de Ysanne salen del baúl de los recuerdos para integrarse a esta exposición junto con sus amigas Lucy Yegros y Gisela.
Los diseños de Lucy Yegros (Areté) nacen de una vida vivida con intensidad, libertad y curiosidad profunda por las culturas del mundo.
Vivió en Europa desde muy joven, en Berlín, cuando el muro aún dividía la ciudad, absorbiendo la fuerza simbólica de un tiempo tenso y transformador. Cantó en la bohemia parisina, donde el arte y la noche se mezclaban sin fronteras. Luego viajó a Estados Unidos, primero en Nueva York, epicentro de cruces culturales y vanguardias. También en la isla de Hawái, que la recibió durante un año. Allí, el clima, la luz y los colores del Pacífico encendieron una nueva relación con el color, la fluidez y el movimiento del cuerpo.
Sus creaciones dialogan con la cultura oriental y la entrelazan con la cosmovisión guaraní y otras tradiciones de América del Sur. Sus ropas holgadas —túnicas, vestidos amplios y floreados— celebran la libertad del cuerpo y el vínculo con la naturaleza. Los bordados, las texturas y los materiales remiten a saberes ancestrales de pueblos originarios (indígenas), integrados con respeto y sensibilidad contemporánea.
Los diseños de joyas de Gisela Von Thümen no buscan imitar el pasado, sino escucharlo, ya que toman la memoria de la cultura precolombina y la tradición clásica europea para transformarlas en piezas contemporáneas. Cada joya es un pequeño territorio donde conviven símbolos ancestrales, geometrías sobrias y una sensibilidad moderna.
Ella diseña desde el respeto por el carácter propio de la pieza. A ello se suma la influencia de la música clásica y barroca, que atraviesa su obra como un pulso interno. En sus joyas hay ritmo, pausas y armonías, como si cada forma respondiera a una partitura invisible. El encuentro entre la orfebrería tradicional de Luque, en Paraguay, y la herencia cultural del sur de Alemania, define un eje central de su lenguaje estético.
La ambientación en el Centro Cultural del Lago está a cargo de Carlos Spatuzza y Gabriela Villamayor.


