Mensajes y la sobreinterpretación del “ok” o “dale” en las relaciones

La psicóloga Brenda Peralta abordó la tendencia a buscar significados detrás de respuestas breves en los mensajes que se envían las parejas. Explicó que un “ok” o un “dale” podía generar dudas y ansiedad cuando la persona completaba lo que no sabía con sus propios miedos e inseguridades.

| Por La Tribuna
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Un simple “ok” podría generar dudas cuando se interpretaba como una señal de enojo. Foto de la película “Señora influencer”.

La sobreinterpretación aparece cuando una persona busca significados adicionales en un mensaje que, objetivamente, podría ser mucho más simple de lo que estaba imaginando. Así, un “ok”, “bueno”, “dale” o “después hablamos” puede convertirse en una señal de enojo, distancia o desinterés, aunque el mensaje no dijera eso de manera explícita. Según la psicóloga Brenda Peralta, el problema no está en intentar comprender a la pareja, sino en llenar los espacios que se desconocen con interpretaciones propias.

Una de las dificultades está en que los mensajes escritos no tienen tono de voz, expresión facial ni lenguaje corporal, por lo que una misma palabra puede ser interpretada de distintas maneras según el contexto. Ante un “ok”, algunos pueden tomarlo como una confirmación y otras pueden pensar “está enojado conmigo”. Según Peralta, esa interpretación también puede estar atravesada por experiencias anteriores, inseguridades o miedo al rechazo y al abandono.

La sobreinterpretación también se manifestaba al analizar cada detalle del mensaje. La persona puede fijarse en cuánto tardó la pareja en responder, si utilizó un punto final, un emoji de brillos, un corazón coreano, una carita riéndose o simplemente un “ja,ja,ja”. Todos esos detalles pueden llevarla a pensar que algo estaba mal, aunque la respuesta no necesariamente tuviera ese significado.

Según la profesional, esta situación termina generando desgaste en ambos integrantes. Quien sobreinterpreta puede necesitar explicaciones constantes y preguntar si el otro estaba enojado o qué había querido decir, mientras que la otra persona puede sentir que tiene que medir cada palabra para evitar una reacción negativa. “De esta forma, pueden surgir discusiones por situaciones que no constituyen un problema real”, subrayó Peralta.

Para evitar que estos mensajes adquieran un significado mayor al que realmente tenían, una de las primeras medidas consiste en hacer una pausa antes de reaccionar y diferenciar qué se sabe de manera concreta y qué se está suponiendo. Considerando que la otra persona está ocupada, cansada o simplemente piense que ese tipo de mensajes es más claro.

Peralta señaló que si existe una duda real, preguntar directamente puede ser más saludable que intentar adivinar. Además, planteó la importancia de tolerar cierta incertidumbre y recordar que una relación no podía medirse únicamente por la forma en que alguien escribe por WhatsApp, sino por su comportamiento y comunicación en el vínculo en general.

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