El guaraní no termina en las fronteras de Paraguay. Su historia es anterior a los límites nacionales actuales y la lengua forma parte también de la identidad de comunidades de Argentina, Brasil y Bolivia. Para la lingüista, traductora y escritora Lilian Aliente, el crecimiento de su presencia fuera del país debería ser también una oportunidad para que los paraguayos vuelvan a valorar una lengua que todavía no ocupa todos los espacios que debería.
La especialista explicó que existen comunidades guaraní hablantes principalmente en el nordeste argentino, además de otras zonas de Brasil y Bolivia. También existen numerosos nombres de lugares de origen guaraní en países de la región. Como ejemplo reciente, mencionó el caso de Caá Catí, una ciudad de la provincia argentina de Corrientes que declaró al guaraní como lengua oficial a nivel municipal.
El idioma que conquistó a la tecnología
Pero el avance no se limita a la presencia territorial. El idioma también comenzó a conquistar espacios en internet y la tecnología. El guaraní está disponible en el traductor de Google y, según Aliente, existen además proyectos orientados a que la inteligencia artificial pueda reconocer la lengua y avanzar en el procesamiento de su forma oral.
“Tenemos que tomar esto como una inspiración”, sostuvo la lingüista, al señalar que la expansión internacional puede abrir oportunidades de cooperación cultural y lingüística. Sin embargo, consideró que el principal desafío sigue estando dentro de Paraguay.
Aliente recordó que el país cuenta desde 2010 con una Ley de Lenguas y que en 2012 se estableció la Academia de la Lengua Guaraní, con una normativa oficial, alfabeto, diccionario y gramática. A pesar de estos avances, sostuvo que todavía falta una implementación efectiva del bilingüismo en distintos ámbitos.
No debe ser algo especial, sino parte de la rutina
La normalización lingüística, explicó, implica que el guaraní deje de estar limitado a las leyes o a determinados espacios y pase a formar parte de la vida cotidiana. Citó como ejemplos las etiquetas de productos, las cartelerías, las señalizaciones, los medios de comunicación y, especialmente, la atención en las instituciones públicas.
La educación es uno de los puntos que más preocupa a la especialista. Aliente considera que el problema no pasa necesariamente por enseñar guaraní, sino por la metodología utilizada. Según explicó, los estudiantes incorporan vocabulario y reglas gramaticales, pero no necesariamente aprenden a utilizar el idioma para comunicarse en situaciones cotidianas.
Se debe reforzar la educación bilingüe
Por eso, plantea una enseñanza con enfoque comunicativo, similar a la utilizada para aprender otros idiomas. También considera necesario capacitar a los docentes y modificar su formación para que puedan implementar efectivamente una educación bilingüe.
“El verdadero desafío está en que nosotros podamos reflexionar entre todos para ver qué hacemos para garantizar que el guaraní siga vivo y se transmita a las próximas generaciones”, señaló.
Para Aliente, que el guaraní gane espacio fuera del Paraguay no debería ser visto como una pérdida de identidad, sino como una señal del alcance de una lengua que nació mucho antes de las fronteras actuales. El desafío, en paralelo, es que los propios paraguayos puedan hacer que esa lengua tenga cada vez más espacio en su vida diaria.


