Cada 1 de octubre se celebra el Día Internacional del Vegetarianismo, fecha instituida en 1977 por la Sociedad Vegetariana de los Estados Unidos y ratificada un año después por la Unión Vegetariana Internacional. La conmemoración busca promover un estilo de vida que elimina el consumo de carne de res, pollo, cerdo y pescado, reemplazándolos por alimentos de origen vegetal.
Se estima que entre 500 y 1.500 millones de personas son vegetarianas en el mundo (entre el 7% y el 22% de la población global). De esta cifra, unos 75 millones eligen esta dieta de forma consciente por motivos de salud, convicción ética, ecologismo o religión, mientras que otros sectores reducen su ingesta por limitaciones económicas.
Principales tipos de vegetarianismo
Existen distintas variantes según el nivel de exclusión de derivados animales:
Lacto-ovo vegetarianismo: Es la forma más común. Excluye carne y pescado, pero incluye huevos, leche y sus derivados.
Lacto-vegetarianismo: Elimina carnes y huevos, aunque mantiene el consumo de lácteos.
Ovo-vegetarianismo: Excluye carnes y lácteos, pero permite el consumo de huevos.
Vegetarianismo estricto (o veganismo): Rechaza todo producto de origen animal, incluyendo la miel, y evita el uso de cuero o lana en la vestimenta.
Impacto global y la realidad en Paraguay
India lidera el consumo vegetariano a nivel mundial, con entre un 20% y un 40% de su población alineada a esta dieta por motivos culturales y religiosos. En Latinoamérica destacan México (19%) y Brasil (14%), este último impulsado por la conciencia ambiental. En Europa y Norteamérica las cifras oscilan entre el 4% y el 9%.
En Paraguay, el panorama es diferente: solo el 2,9% de la población adopta este estilo alimenticio, influenciado por una arraigada cultura ganadera y una gastronomía donde la carne de res sigue siendo la protagonista. Siendo este un problema para las personas que eligen este estilo de vida, sobre todo, cuando eligen comer fuera de sus casas debido a que no existen muchas opciones a la hora de elegir un restaurante o un puesto de comida que no tenga carne en su menú.
Beneficios comprobados para la salud
Más allá de ser una tendencia en crecimiento, una dieta basada en plantas y bien planificada aporta significativos beneficios para la salud:
Salud cardiovascular: Ayuda a reducir el colesterol “malo” (LDL) y la presión arterial.
Prevención de enfermedades: Disminuye el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, como el de colon.
Control de peso y digestión: Al ser rica en fibra y baja en grasas saturadas, contribuye al mantenimiento del peso e impulsa el tránsito intestinal.

