¿De infiel a víctima? El manual de las excusas para justificar el engaño

Sostener una infidelidad suele responder al deseo de satisfacer vacíos de índole afectiva, emocional, física o económica. La interacción de estas carencias impulsa a veces a buscar fuera de la pareja estable lo que se percibe ausente en ella, según señaló la psicóloga Nancy Torales.

| Por La Tribuna
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Cuando una infidelidad se convierte en una relación paralela sostenida y oculta.

La dinámica de la infidelidad, según la psicóloga Nancy Torales, puede comenzar como un desliz ocasional y luego convertirse en una relación paralela sostenida en el tiempo. En estos casos, la persona puede construir una explicación que le permita mantener ambas relaciones y reducir el conflicto interno que genera su conducta.

Algunos de los factores psicológicos por los que una persona puede ser infiel son la inseguridad respecto de la propia autoeficacia, es decir, la percepción de haber perdido valor sobre lo que se es o lo que se hace.

La búsqueda de aprobación o admiración en otra persona puede aparecer cuando alguien siente que su pareja lo descalifica de manera constante, ya sea en privado o frente a otras personas. También pueden intervenir la baja autoestima, la falta de integridad y la conveniencia económica o la estabilidad que ofrece el vínculo paralelo.

Cuando una de las personas desconoce la existencia de la relación paralela, la pareja que mantiene la infidelidad suele resguardar la información para evitar que sea descubierta. En este contexto aparecen la culpa y la justificación como mecanismos para afrontar el conflicto moral.

La culpa implica reconocer el peso de la conducta, mientras que la justificación permite reducirlo mediante argumentos que presentan a la persona como víctima de una relación que, según su propia interpretación, no recibió el cuidado o el compromiso necesarios.

A partir de esas explicaciones pueden construirse creencias que sostienen la conducta y permiten considerarla aceptable. La persona puede responsabilizar a su pareja por el deterioro de la relación y utilizar esa interpretación para justificar sus decisiones. Con el paso del tiempo, cuando la triangulación se consolida, la dinámica puede comenzar a percibirse como normal por quienes participan en ella, aunque esto no elimina el engaño cuando alguno de los involucrados desconoce la existencia del vínculo.

La permanencia de una doble vida también puede verse favorecida por el entorno social cuando la conducta se minimiza, se encubre o no genera cuestionamientos. De esta manera, la justificación no solo puede provenir de quien mantiene la relación paralela, sino también de las personas que conocen la situación y la aceptan.

La profesional resaltó que comprender estos mecanismos permite analizar la infidelidad sin reducirla únicamente al acto sexual y observar las carencias, decisiones, acuerdos y creencias que pueden sostener una doble vida.

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