¿Vínculo por afecto genuino o por simple conveniencia? La posición de ser “la otra”

Ser “la otra” dentro de una relación puede convertirse en un vínculo marcado por expectativas, silencios y promesas que no siempre llegan a cumplirse. Detrás de esta situación pueden existir distintas razones, desde necesidades afectivas y económicas hasta la búsqueda de atención o compañía, explicó la psicóloga Nancy Torales.

| Por La Tribuna
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Existen tres razones por las que una mujer podría aceptar ser “la otra” desde la psicología. Foto: Película “Esposa de mentira”.

Una de las razones que puede llevar a aceptar esta dinámica es la conveniencia que representa para la persona involucrada, ya sea desde lo afectivo, económico o incluso laboral ya que se trata de una realidad poco hablada, pero que puede estar presente en diferentes vínculos, donde una persona puede aceptar determinadas condiciones porque encuentra en esa relación una respuesta parcial a sus necesidades.

También puede existir una expectativa constante de que la relación oficial finalmente termine. Es ahí donde esa esperanza puede sostener durante años una relación que permanece a medias, especialmente cuando existen promesas de separación que se repiten pero nunca llegan a concretarse. De esta manera, la tercera persona permanece a la espera de un cambio que depende exclusivamente de quien mantiene el vínculo con su pareja oficial.

Con el paso del tiempo, esta dinámica puede generar una dependencia emocional difícil de romper. La persona que ocupa el lugar de “la otra” puede reconocer que la separación nunca ocurrirá, pero aun así sentirse atrapada en el vínculo debido al apego construido durante los años. La espera deja de estar relacionada solamente con el deseo de una relación formal y comienza a sostenerse también por la dificultad de abandonar la conexión emocional.

En algunos casos, quienes aceptan vínculos a medias pueden repetir patrones relacionados con su propia dificultad para comprometerse completamente. Al involucrarse con alguien que ya mantiene una relación, existe una distancia que limita la posibilidad de construir un vínculo pleno, aunque esta situación no necesariamente sea reconocida de manera consciente.

Permanecer durante mucho tiempo en una relación secreta también puede generar conflictos internos cuando la persona no eligió conscientemente esa situación. La desvalorización personal, la baja autoestima, la pérdida de identidad y la sensación de desplazamiento pueden aparecer cuando la espera se vuelve permanente. No todas las personas viven estas consecuencias de la misma manera, pero la falta de claridad sobre el lugar que ocupan puede afectar su bienestar emocional.

En cambio, cuando una persona decide conscientemente permanecer en una relación de estas características y conoce las condiciones del vínculo, la experiencia puede ser diferente. La dificultad aparece cuando la decisión está acompañada de una expectativa que nunca se cumple o cuando la persona siente que no puede abandonar la relación.

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