El término blurring proviene del inglés blur, que significa “difuminar” o “hacer borroso”. En psicología organizacional y salud mental laboral se utiliza para describir la pérdida o debilitamiento de los límites entre diferentes áreas de la vida, especialmente entre el trabajo y la vida personal. Pasa cuando la identidad de una persona se fusiona con la actividad laboral, perdiendo el espacio personal y la capacidad de disponer de su tiempo fuera del horario establecido para la producción profesional.
Antes la separación era más clara, ya que la jornada laboral terminaba al salir de la oficina y apagar la computadora. La especialista dijo que actualmente, gracias a la conectividad permanente, las fronteras entre el final del día laboral se volvieron más difusas y muchas personas continúan trabajando desde sus hogares, responden correos durante la cena o revisan mensajes de trabajo antes de dormir.
Desde las empresas o instituciones, muchas veces, exigen estar atentos a las comunicaciones fuera del horario de trabajo, en algunos casos con posibilidades de recibir una amonestación al no hacerlo. Resaltó que esto se dio desde la pandemia de covid-19 que aceleró el proceso de teletrabajo, lo que permitió mayor flexibilidad, pero también hizo que numerosas personas perdieran la capacidad de “desconectarse” psicológicamente de sus responsabilidades laborales.
Afortunadamente, es posible aprender y poner límites, lo cual constituye una decisión de carácter individual. Para mitigar este impacto, la psicóloga sugirió las siguientes pautas de acción: establecer una jornada laboral delimitada, ya que fijar un horario de cierre preciso facilita la desconexión psicológica necesaria para el reposo; implementar rutinas de transición, dado que actividades sencillas como dar un breve paseo, cambiarse de vestimenta o escuchar música ayudan a que el cerebro identifique la culminación de las tareas profesionales; gestionar alertas digitales, restringir las notificaciones de índole laboral al finalizar el turno reduce la percepción de urgencia permanente.
La tecnología llegó para quedarse y ofrece innumerables ventajas, sin embargo, el verdadero desafío no consiste en estar siempre conectados, sino en aprender cuándo desconectarnos. El blurring no aparece de un día para otro; se instala lentamente cuando los límites entre las distintas áreas de la vida comienzan a desaparecer. Reconocer sus señales y establecer hábitos saludables permite proteger la salud mental, fortalecer los vínculos y recuperar algo esencial “la capacidad de estar plenamente presentes en cada momento de nuestra vida”.
Tres claves para frenar el blurring
1-Establecer una jornada delimitada: fijar un horario de cierre preciso facilita la desconexión psicológica necesaria para el reposo.
2-Implementar rutinas de transición: actividades sencillas como dar un breve paseo, cambiarse de vestimenta o escuchar música ayudan a que el cerebro identifique la culminación de las tareas profesionales.
3-Gestionar las alertas digitales: restringir las notificaciones de índole laboral al finalizar el turno reduce la percepción de urgencia permanente.


