Señaló que, al elegir una pareja con diferencia de edad, muchas personas buscan una combinación de madurez, estabilidad emocional, admiración y experiencia. No se trata de un solo motivo, sino de un conjunto de aspectos que generan seguridad y conexión. Tanto hombres como mujeres pueden sentirse atraídos por alguien mayor o menor porque encuentran en esa persona algo que necesitan o valoran en ese momento de sus vidas.
La psicóloga explicó que actualmente hay más visibilidad y aceptación de este tipo de vínculos, en parte gracias a los medios, las redes sociales y una mirada más diversa e individualista. Hoy, las relaciones ya no se juzgan tanto por la edad, sino por la calidad del vínculo.
Sin embargo, al tratarse de personas de distintas generaciones, pueden aparecer diferencias en valores, formas de pensar o estilos de vida. Destacó que estas diferencias no son necesariamente negativas, ya que pueden enriquecer la relación, siempre que exista diálogo y capacidad de negociación y el impacto depende más de cómo se manejan esas diferencias que de la edad en sí.
En algunos casos, estas elecciones pueden estar vinculadas a necesidades emocionales no resueltas. Mencionó que puede haber una búsqueda de figuras parentales, especialmente en personas que crecieron en entornos familiares complejos o con carencias afectivas, aun así, no es una regla general.
Sobre la duración de este tipo de relaciones, afirmó que sí pueden perdurar en el tiempo. Para esto, son clave la buena comunicación, la madurez de ambos y la presencia de un amor sólido, más allá del enamoramiento. También resaltó que el eje principal es la capacidad de negociar y llegar a acuerdos para mantener la estabilidad en la relación.
En cuanto a la mirada social, explicó que aún existen diferencias en la forma en que se perciben estas relaciones. Cuando el hombre es mayor y la diferencia no supera los 10 años suele verse como algo “normal”. Sin embargo, si la brecha supera los 20 años, comienzan las críticas. Por otro lado, cuando la mujer es mayor que el hombre, el juicio social suele ser más fuerte, ya que persisten creencias culturales que indican que la mujer debería ser menor.
A pesar de estos prejuicios, concluyó que lo más importante es la calidad del vínculo. Incluso cuando el hombre es menor, si ambos saben lo que quieren y construyen una relación sana y estable, la diferencia de edad deja de ser un obstáculo.
MITO VS. REALIDAD EN LA PAREJA
Mito: “Siempre se busca una figura materna o paterna”.
Realidad: Si bien ocurre en algunos casos, la mayoría busca estabilidad y admiración mutua.
Mito: “Estas relaciones no duran por la diferencia de intereses”.
Realidad: Si hay capacidad de acuerdo, la diferencia generacional enriquece la visión de mundo de ambos.
Mito: “La mujer mayor con un hombre menor es mal vista”.
Realidad: Aunque el juicio social persiste, la calidad del vínculo pesa más que la mirada externa para la estabilidad.


