El anuncio del concierto de Shakira en la playa de Copacabana impulsa una intensa actividad comercial en el centro de Río de Janeiro. En la zona de Saara, uno de los principales polos de compras de la ciudad, se observa un flujo constante de visitantes que buscan vestimenta y artículos vinculados a la presentación.
En los locales predominan camisetas con referencias a la artista, muchas de ellas combinadas con los colores de la bandera brasileña y estampados alusivos a su figura. También se ofrecen tops con brillos, lentejuelas y tonos metálicos o rosados, similares a los utilizados en sus recientes presentaciones. A esto se suman accesorios diversos que recrean su estilo escénico y su presencia en redes sociales.
El fenómeno se extiende a una amplia gama de productos. Gorras, gafas oscuras con frases de sus canciones y objetos personalizados, como billetes intervenidos con su imagen, forman parte de una tendencia que convierte el entorno comercial en una experiencia temática. La música de temas como La bicicleta acompaña el recorrido de compradores que, pese a las altas temperaturas, recorren los puestos en busca de piezas distintivas.
Entre los asistentes se encuentra Lenon Bezerra, quien viaja desde Manaos para asistir al espectáculo. Señala que espera una presentación inolvidable y destaca haber encontrado en el mercado un abanico popularizado por la propia cantante, lo que refuerza el vínculo entre el evento y la dinámica comercial.
Desde el sector, la directora creativa de la tienda Lix, Silvana Bezerra, indica que la expectativa es multiplicar varias veces la facturación habitual durante este mes. Sostiene que el impacto supera el generado por otros conciertos internacionales recientes y lo atribuye, en parte, a la visibilidad que la artista dio a ciertos productos inspirados en el entorno de Copacabana.


