La alfombra roja más esperada del año, que precede a la ceremonia de los Óscar, ha estado protagonizada de nuevo por la moda, aunque sin rastro de reivindicación.
La actriz noruega Renate Reinsve ha sido una de las primeras de la noche con un vestido rojo firmado por Louis Vuitton, con una pronunciada apertura lateral y una cola geométrica.
Emma Stone apostó por un Louis Vuitton, con un vestido blanco plateado de corte estilo imperio y pequeños hombros tipo capa. Rose Byrne, otra de las primeras en llegar, ha elegido un vestido de la firma Dior con flores bordadas en pedrería, inspiradas en la silueta clásica. Estas han sido algunas de las intérpretes que más focos han acaparado.
Demi Moore optó por un espectacular vestido de la línea Gucci con plumas en tonos oscuros; parecía una reina de las tinieblas, mientras que Elle Fanning se fue al extremo opuesto con una estética de princesa Disney, con falda amplia, corpiño palabra de honor y brillo a raudales en un diseño de Givenchy, acompañado por un collar de 1903 del archivo de Cartier.
La nominada Teyana Taylor lució un ajustado Chanel, con plumas blancas y negras y una larga cola de sirena. Por su parte, Nicole Kidman, esta vez con la melena suelta, apostó por un vestido con bordados y plumas en tonos crema.
Los hombres han sido bastante innovadores este año, como Timothée Chalamet, quien utilizó un traje blanco de Givenchy.









