Las tormentas vuelven a poner a prueba la infraestructura urbana y las condiciones de seguridad en el sur del país. La intensidad de las precipitaciones y las ráfagas de viento que se desarrollaron entre ayer y hoy, ocasionaron daños materiales, caída de árboles e interrupciones de servicios, especialmente en sectores expuestos.
El intenso temporal afectó desde las primeras horas de la mañana de ayer jueves a Encarnación y distintos puntos del departamento de Itapúa. El fenómeno ingresó desde el cuadrante suroeste, sobre el río Paraná, y provocó daños en viviendas, caída de árboles y postes, además de inconvenientes en el tendido eléctrico.
La zona más golpeada fue la costanera de Encarnación, donde la Dirección de Meteorología reportó una acumulación de más de 52 milímetros de lluvia. Las precipitaciones se extendieron prácticamente por toda la región, aunque los efectos variaron según la localidad. Pese a la intensidad de la tormenta, no se registró granizada.
LEA TAMBIÉN: Viernes con lluvias y tormentas eléctricas en varias zonas del país
Daños materiales
En el barrio Arroyo Porã, del distrito de Cambyretá, una vivienda quedó totalmente destechada como consecuencia del temporal. En esta localidad también se reportaron otros daños, entre ellos la caída de cables del tendido eléctrico, que dejó sin servicio a los lugareños.
En General Delgado, situado en el extremo oeste del departamento, se informó sobre árboles caídos. En otras localidades, los registros de lluvia fueron igualmente importantes, aunque no se reportaron daños. En Hohenau, al noreste de Encarnación, se acumularon más de 44 milímetros, mientras que en la base aérea de Capitán Meza, más al norte del departamento, la medición alcanzó los 36 milímetros.
La posibilidad de una granizada generó preocupación entre los automovilistas, debido a los daños que el hielo puede causar en los parabrisas y las carrocerías. También los productores se mantuvieron alerta ante el posible daño en los cultivos. A la mañana, la lluvia fue tan intensa que varios conductores se vieron obligados a detener la marcha y estacionaron sus vehículos sobre las veredas y bajo los toldos de los comercios para resguardarlos.


