La Tribuna que cambia el juego

Una joven paraguaya lleva su vocación ambiental de Villa Ygatimí a Costa Rica

De la compañía Nueva Alianza, de Villa Ygatimí, a la selva tropical de Costa Rica. Emily Fiatkosky, mejor egresada del Centro Educativo Mbaracayú, tr…

| Por La Tribuna
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Un vuelo directo hacia un futuro sostenible. Emily parte rumbo a la Universidad EARTH en Costa Rica. El compromiso que nació en la Reserva Mbaracayú hoy cruza fronteras para traer nuevos conocimientos a nuestra tierra.

De la compañía Nueva Alianza, de Villa Ygatimí, a la selva tropical de Costa Rica. Emily Fiatkosky, mejor egresada del Centro Educativo Mbaracayú, transforma su realidad tras formarse como una de las “Hijas del Bosque”. Con una beca internacional en Ciencias Agrícolas, esta joven líder paraguaya demuestra que la educación ambiental y el empoderamiento femenino son las llaves para romper barreras y construir un futuro sostenible.
En el corazón del Bosque Atlántico del Alto Paraná, donde el verde de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú se vuelve infinito, se gestó una historia que hoy trasciende fronteras. Emily Fiatkosky, una joven oriunda de la compañía Nueva Alianza, en el distrito de Villa Ygatimí, representa el triunfo de la voluntad sobre el contexto. Recientemente consagrada como mejor egresada de la decimoquinta promoción del Centro Educativo Mbaracayú, Emily se prepara para un cambio de vida radical: dejar el "Paraguay profundo" para cursar la carrera de Ciencias Agrícolas y Manejo de Recursos Naturales en la prestigiosa Universidad EARTH de Costa Rica.

Su camino no fue lineal ni estuvo exento de dudas. En el 2023, la idea de ingresar a un internado no figuraba en sus planes. Sin embargo, en un proceso repentino y de última hora, decidió postularse. El miedo inicial de su familia, compuesta por sus padres y sus dos hermanos menores —quienes han sido su pilar y motor—, se transformó pronto en un apoyo incondicional. Lo que Emily no sabía en aquel entonces era que esas aulas rodeadas de biodiversidad no solo le darían un título, sino que reconstruirían su identidad.

La transición a la vida de interna fue el primer gran desafío. El desarraigo de dormir fuera de casa y la convivencia diaria con desconocidas pusieron a prueba su resiliencia. No obstante, lo que comenzó como una dificultad terminó siendo el tesoro más grande de su formación. En el centro educativo, administrado por la Fundación Moisés Bertoni, Emily encontró algo más que compañeras: encontró hermanas. "Llegamos siendo niñas y hoy nos vemos siendo mujeres que no le temen al futuro", afirma con la seguridad de quien ha crecido bajo el dosel del bosque.

El modelo educativo del Centro Mbaracayú es único en su tipo. Las alumnas, que se autodenominan con orgullo las “Hijas del Bosque”, reciben una formación técnica en Ciencias Ambientales que integra la sostenibilidad, el liderazgo y el emprendedurismo. Para Emily, la disciplina y el amor por el estudio fueron las llaves que abrieron puertas que antes parecían selladas. Su excelencia académica no fue fruto del azar, sino de un sacrificio constante que hoy la sitúa como una de las 120 seleccionadas entre más de 1.500 postulantes de todo el mundo para estudiar en Costa Rica.

Esta oportunidad internacional no es solo un logro individual, sino un compromiso con su origen. La joven líder tiene una meta clara: retornar al Paraguay tras finalizar su formación en el extranjero para volcar sus conocimientos en su tierra. Su visión es la de una líder de cambio que busca construir un futuro más sostenible y equitativo. Emily entiende que su trayectoria es un mensaje potente para otras niñas del interior del país que, muchas veces, se enfrentan a la falta de oportunidades y al desánimo.

Su mensaje para ellas es rotundo y cargado de empoderamiento: "Que no se rindan, que luchen aunque el camino sea difícil. Que no permitan que nadie les diga que no pueden, ¡porque todas podemos!". Su historia demuestra que, cuando se conjuga el esfuerzo personal con instituciones que creen en el potencial femenino, las fronteras geográficas desaparecen.

Al mirar atrás, Emily no olvida sus raíces ni el apoyo recibido. El Centro Educativo Mbaracayú ha dejado de ser solo una escuela para convertirse en su casa, y la Fundación Moisés Bertoni en el puente hacia sus sueños. Hoy, con las maletas cargadas de esperanzas y el compromiso de proteger el patrimonio natural, Emily Fiatkosky se convierte en un faro de inspiración. Sale de la profundidad del bosque paraguayo para conquistar el mundo, demostrando que con metas claras y sueños firmes, el liderazgo femenino no tiene límites.

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