Tras identificar la falta de transporte seguro para sus hijos, la emprendedora Aramí Fiore fundó Mamá en Ruta. Lo que comenzó como una solución personal se transformó en una red de confianza que hoy recorre la Gran Asunción brindando tranquilidad a las familias y generando oportunidades laborales flexibles para otras madres.
Dicen que cuando una mamá emprende, el motor que la mueve es imparable. Este es el caso de Aramí Fiore y su proyecto Mamá en Ruta, una iniciativa que nació para transformar la logística cotidiana de las familias paraguayas en una experiencia de cuidado y acompañamiento. Basada en la premisa de que “criar también es acompañarse”, Aramí ha liderado un movimiento que hoy brinda tranquilidad a padres y oportunidades laborales a otras mujeres, probando que la maternidad y el éxito empresarial pueden viajar de la mano por el mismo camino.
La historia de este emprendimiento comenzó con una necesidad real y personal. Como madre, Aramí vivió en carne propia la dificultad de encontrar un servicio de traslado que fuera seguro, confiable y, sobre todo, que entendiera lo que implica viajar con bebés o niños pequeños. Tras observar que sus amigas y otras madres enfrentaban los mismos desafíos —desde coordinar horarios escolares hasta asistir a controles médicos de urgencia—, decidió pasar de la preocupación a la acción. Así nació un servicio creado genuinamente por una mamá para otras mamás.
Desde su puesta en marcha en noviembre del 2024, Mamá en Ruta ha experimentado un crecimiento orgánico, sostenido por el esfuerzo y el corazón de su fundadora. El equipo actual no es un grupo de conductores al azar; está conformado por mamás conductoras previamente seleccionadas que comparten valores innegociables: cuidado, responsabilidad y una profunda empatía por su labor. Aramí no solo coordina, sino que acompaña cada proceso para asegurar que la esencia del proyecto se mantenga intacta en cada kilómetro recorrido.
El funcionamiento del servicio refleja esta calidez humana. Lejos de ser un sistema frío o automatizado, las familias encuentran en Mamá en Ruta un espacio de diálogo y confianza. El contacto se realiza principalmente a través de su cuenta de Instagram (@mamá_en_rutapy) o vía WhatsApp, donde las reservas se gestionan de forma personalizada. Se coordinan horarios, recorridos y necesidades específicas, garantizando que cada viaje esté respaldado por una organización humana y detallista.
Los beneficiarios directos son familias que buscan un apoyo real en su día a día, ya sea para traslados a actividades extracurriculares o consultas médicas. Sin embargo, el impacto de Mamá en Ruta va más allá del transporte. Aramí ha logrado crear una red de contención en ciudades como Asunción, San Lorenzo, Capiatá, Luque, Lambaré, Itá y J.A. Saldívar, facilitando la vida de quienes necesitan un servicio más empático que el transporte tradicional.
A pesar del éxito actual, el camino no fue sencillo. Emprender siendo madre conlleva desafíos monumentales como el cansancio físico, la gestión de recursos limitados y, en ocasiones, el juicio externo. El mayor reto para Aramí fue vencer el miedo inicial y construir la confianza necesaria en un rubro tan sensible como el cuidado de niños. No obstante, con coherencia y trabajo constante, demostró que cuando un proyecto nace de una necesidad genuina, los resultados positivos son inevitables.
Hoy, con la mirada puesta en el futuro, Mamá en Ruta mantiene abierta su convocatoria para sumar a nuevas madres al equipo. Es una invitación para aquellas mujeres que buscan un entorno laboral respetuoso, flexible y diseñado para coexistir con la maternidad, ya sea que cuenten con vehículo propio o una fuerte vocación de servicio. Es, en esencia, una oportunidad para que más mujeres se empoderen económicamente mientras ayudan a otras familias.
Para Aramí Fiore, el mensaje a otros emprendedores es claro: no hay que esperar el momento perfecto, porque ese momento no existe. La clave está en confiar en la idea, especialmente si nace del corazón. Al final del día, Mamá en Ruta es el testimonio de que una madre con una visión clara no solo resuelve su propio problema, sino que tiene el poder de transformar la realidad de toda su comunidad.


