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Eusebia Garcete: Sembrar algodón para cosechar tejidos de tradición

En el 2025, la artesana Eusebia Garcete fue premiada por preservar el auténtico ao po’i en Paraguay. Desde su taller en Yataity cultiva algodón orgán…

| Por La Tribuna
Eusebia Garcete lleva toda una vida tejiendo el legado del ao po’i auténtico.

En el 2025, la artesana Eusebia Garcete fue premiada por preservar el auténtico ao po’i en Paraguay. Desde su taller en Yataity cultiva algodón orgánico y enseña técnicas del siglo XIX a nuevas generaciones para salvaguardar este legado cultural único.

A 164 kilómetros de la ciudad de Asunción, allí donde el paisaje del departamento del Guairá se vuelve un tapiz de verdes intensos, se encuentra la ciudad de Yataity, legítima cuna del ao po’i. En este rincón paraguayo, el tiempo parece regirse por el compás rítmico de los pedales y las lanzaderas. Allí vive la maestra artesana Eusebia Garcete, una de las pocas guardianas que sigue perpetuando la tradición de crear el tejido artesanal desde su origen más puro. Su labor no es solo un oficio, es un acto de resistencia cultural que utiliza telares cuya técnica y estructura datan del siglo XIX, permitiendo que el auténtico ao po’i sea recreado hoy con un enfoque de salvaguarda, pero sin miedo a la innovación.

La historia de Eusebia es un relato de superación que comenzó con la necesidad y floreció en la maestría. De niña, sus dedos ya se movían con agilidad entre hilos para comprar sus útiles escolares; hoy, esos mismos dedos sostienen premios internacionales. Su trayectoria alcanzó un hito histórico al obtener el segundo puesto del Premio Iberoamericano de Textiles y Cestería en Ecuador, logrando que el ao po’i sea reconocido como una de las mejores artesanías del mundo. Recientemente, en este 2025, fue galardonada con el primer premio en la muestra del proyecto Creadoras Paraguayas, una iniciativa del CAF, donde con humildad recordó que su logro no es individual, sino de todas las mujeres que inspiran, crean y resisten cada día.

Lo que hace única la propuesta de ña Eusebia es la trazabilidad emocional y física de su obra. En su casa-taller, ella invita a los visitantes a participar de una experiencia vivencial sin precedentes: el camino “desde la semilla a la prenda”. En su finca de una hectárea, Eusebia cultiva su propio algodón orgánico, rescatando la producción local que en algún momento se creyó perdida. Los visitantes pueden recorrer la plantación, ver cómo la planta entrega su fibra blanca y luego participar del proceso manual del hilado, donde la fibra bruta se convierte en el hilo que alimentará el telar.

Una vez obtenido el hilo, el proceso se traslada al telar rústico. Bajo el guiado experto de la maestra, se puede experimentar cómo nace la tela del auténtico “ao po’iete” (el tejido verdadero). Es un trabajo de paciencia infinita: montar el telar puede llevar tres días y producir un solo metro de tela requiere una tarde entera de concentración absoluta. Pero el proceso no termina en la tela lisa; allí intervienen los bordados tradicionales, donde Eusebia aplica diseños innovadores en indumentaria y artículos para el hogar. En su espacio de exposición se despliegan camisas, chales, manteles y prendas femeninas y masculinas que conjugan la técnica ancestral con la estética contemporánea.

Sin embargo, el motor que hoy mueve a Eusebia con más fuerza es la enseñanza. Ella entiende que su conocimiento es un tesoro que no le pertenece solo a ella, sino al patrimonio del Paraguay. Por eso, desde este año dedica gran parte de su tiempo a formar a nuevas artesanas de manera gratuita en su taller de Yataity. La embajada de Taiwán le apoyó con la construcción de un taller donde se colocó un telar y ella también ofrece de manera gratuita los materiales para el hilado, porque primero se aprende a hilar y luego a hacer la tela. Este año ha concluido la formación de un grupo de tejedoras que continuará su perfeccionamiento en el 2026. Eusebia lanza una invitación constante a los jóvenes, instándolos a no dejar morir esta tradición. “Aprovechen que estoy aquí, pregúntenme todo, porque este es mi legado”, repite con la urgencia de quien sabe que el arte solo vive si se comparte.

Para ella, el secreto del éxito radica en el sentimiento: “A las mujeres les digo que lo que hagan tienen que hacerlo con muchas ganas y mucho amor, ese es el secreto para lograr nuestras metas. Tarde o temprano tendremos una recompensa”. Su recompensa no son solo los 5.000 dólares de un premio que usó para techar su taller y proteger sus hilos de la humedad, sino ver cómo sus alumnas dominan el telar y cómo el mundo entero vuelve la vista hacia Yataity.

Eusebia Garcete ha transformado su vida y su entorno. De tejer para comprar uniformes en su infancia a convertirse en una empresaria de la tradición con su emprendimiento, Eusebia Garcete, Textiles Ao Po’i, ha demostrado que se puede vivir con dignidad y orgullo de la artesanía. Su finca orgánica no solo produce algodón, sino también el sustento para su familia y sus animales, creando un ecosistema de sostenibilidad y cultura. Además de sus prendas como chales, camisas o manteles que vende en su mayoría a extranjeros, ella es proveedora de tela para diseñadores paraguayos a quiénes ofrece la materia prima para prendas que cruzan fronteras. Al final del día, cuando el sol cae sobre los telares del siglo XIX, Eusebia sigue hilando, no solo algodón, sino el futuro de una identidad nacional que se resiste a desaparecer, asegurando que el legado del auténtico ao po’i permanezca tan firme y hermoso como el primer punto de un bordado eterno.

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