La Tribuna que cambia el juego

Salud financiera y empoderamiento comunitario mediante plan global

La realidad económica en Paraguay presenta desafíos particulares, especialmente para las mujeres y familias en situación de vulnerabilidad, quienes a…

| Por La Tribuna
Con el apoyo de Global Infancia, este modelo probado se convierte en la base de la seguridad económica familiar en Paraguay.

La realidad económica en Paraguay presenta desafíos particulares, especialmente para las mujeres y familias en situación de vulnerabilidad, quienes a menudo carecen de acceso a herramientas financieras formales y sufren las consecuencias de una escasa educación financiera. Este desconocimiento, sumado a la falta de técnicas efectivas para ahorrar, dificulta la planificación a largo plazo y la capacidad de respuesta ante emergencias, limitando la capacidad de inversión.

Ante este panorama, la labor de Global Infancia se destaca como un pilar fundamental en la promoción de la salud financiera. A través de la implementación de sus Programas de Desarrollo Comunitario de la Niñez y la Adolescencia y la iniciativa “Joaju: Entornos de desarrollo de la primera infancia seguros y de calidad en Paraguay”, la organización que arrancó en el 2019 con esta actividad, acompañó a doce Grupos de Ahorro en 2025 en Villeta, Remansito y San Ignacio.

La iniciativa impulsada por Global Infancia en Paraguay se enmarca dentro de una metodología de inclusión financiera probada a nivel internacional. Estos esquemas de ahorro y crédito comunitario, conocidos globalmente como Asociaciones de Ahorro y Préstamo de las Aldeas (VSLA), Grupos de Ahorro y Crédito Comunitario (GACC) o Bancos Comunales son una práctica financiera muy extendida que opera con éxito en África, Asia y América Latina, sirviendo como un mecanismo de banca informal esencial para millones de personas excluidas del sistema formal.

Este proyecto se basa en una metodología internacional de inclusión financiera, conocida globalmente como VSLA, y localmente inspirada en la experiencia de la organización colombiana VITAL. Los Grupos de Ahorro son asociaciones compuestas por 11 a 19 personas, que funcionan como grupos solidarios donde cada participante se convierte en un accionista. Sus actividades son autoadministradas y se desarrollan en “Ciclos” de aproximadamente ocho meses, con reuniones semanales o quincenales.

El modelo está diseñado para desarrollar capacidades de educación financiera y empresarial de forma práctica, permitiendo a los participantes crear un capital propio.

Accionistas y ahorro: Los participantes ahorran comprando entre 1 y 5 acciones por reunión, cuyo valor es fijado por el grupo. El capital y las ganancias por intereses de los préstamos forman el Fondo de Préstamo.

Gestión y transparencia: Para garantizar la seguridad y la autogestión, el dinero y los registros (libretas individuales) se guardan en un kit de ahorro cerrado con tres candados, cuyas llaves son custodiadas por miembros diferentes al Comité Administrativo. Todas las transacciones se realizan en presencia de todos los participantes.

Fortalecimiento del liderazgo femenino: La mayoría de los miembros de los grupos, incluyendo los roles administrativos, son mujeres. Esta metodología contribuye activamente al fortalecimiento del liderazgo femenino en la toma de decisiones financieras y comunitarias. Fondo social: Los grupos pueden optar por crear un fondo social para proporcionar pequeñas donaciones en situaciones de emergencia a sus miembros.

El impacto de estos grupos va mucho más allá del capital acumulado.

Empoderamiento económico: Los ahorros y los préstamos internos (máximo 3 veces el ahorro de cada uno) se destinan a fines productivos y esenciales. Experiencias anteriores en Remansito han demostrado cómo los fondos se han utilizado para ampliar negocios, comprar herramientas, realizar mejoras en el hogar o invertir en educación, ofreciendo una vía concreta para superar los desafíos económicos. Inclusión desde la niñez exclusivamente para aprender a ahorrar, demuestran un claro sentido de compromiso y planificación familiar al gestionar sus fondos con metas específicas. Confianza y resiliencia: El modelo fomenta la confianza y la responsabilidad al ser los propios miembros quienes consensúan los mecanismos de préstamo, interés y los reglamentos (Constitución).

Para Johanna Walder, coordinadora de programas de desarrollo comunitario de Global Infancia, ha sido una iniciativa muy satisfactoria “porque nos permite ver el impacto que ha tenido en la mejora de la calidad de vida de las mujeres y por tanto de las familias vinculadas a esta experiencia. En este espacio se consolidan en los participantes habilidades de ahorro, de planificar, de proyectarse y de soñar. Fortalece los vínculos, la solidaridad y la confianza”.

El reinicio de los ciclos de ahorro en 2025, con grupos identificados con nombres inspiradores como Panambi o Construyendo nuestros sueños, es un testimonio del éxito y la motivación colectiva. La labor de Global Infancia es crucial para transformar la realidad de escasa educación financiera en un futuro de mayor salud financiera y empoderamiento comunitario.

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