La Tribuna que cambia el juego

Blue Design América: jeans con propósito ecológico y expansión

Cada prenda cuenta una historia. La de Blue Design América (BDA), maquiladora paraguaya de denim que viste a marcas de América Latina, Estados Unidos…

| Por La Tribuna

Cada prenda cuenta una historia. La de Blue Design América (BDA), maquiladora paraguaya de denim que viste a marcas de América Latina, Estados Unidos y Europa, habla de puntadas que cuidan a las personas y a la tierra. Nacida a fines de los noventa, en enero del 2021 culminó su certificación y obtuvo el sello de Empresa B, convirtiéndose en la primera del país ese año. Ese sello no es un trofeo: es una brújula que alinea negocio, comunidad y ambiente.

Andrea Burt, directora ejecutiva de Sistema B Paraguay, celebró que Blue Design se sume a las organizaciones que invierten en las personas y en el planeta. Subraya además un dato clave: la Certificación B abre puertas en mercados que exigen, a lo largo de todo el proceso productivo, respeto al medioambiente y a los derechos. La tendencia es creciente: existen más de 3.700 empresas B en el mundo y más de 650 en América Latina. Desde el 2016, Sistema B impulsa en Paraguay un movimiento que propone medir el impacto social y ambiental con el mismo rigor que los indicadores financieros.

¿Qué hay detrás de ese sello en BDA? Tres pilares sostienen su modelo de negocios de impacto. El primero es la reducción de toxinas. La compañía utiliza materiales con certificaciones OEKO TEX, GOTS y BlueSign, que garantizan la ausencia de sustancias nocivas y aseguran un producto seguro para la naturaleza y para la salud humana en todas las etapas de fabricación. El segundo es la conservación de recursos: BDA impulsa a sus clientes a optar por insumos reciclados bajo el estándar Global Recycled Standard (GRS). Hay ejemplos concretos: hilos y cierres 100% fabricados con botellas PET recicladas, algodón reciclado y avíos metálicos reciclados que vuelven a la cadena con nueva vida. El tercer pilar son los procesos innovadores y ecológicos que miden el consumo de energía, agua, residuos y emisiones de gases de efecto invernadero en toda la producción. No se trata solo de controlar indicadores: la empresa fija metas específicas de reducción año a año y las gestiona hasta volverlas hábito. Este enfoque forma parte de su certificación LEED, que encuadra la mejora continua y hace trazable el compromiso de bajar huellas y desperdicios.

Ese mapa técnico impacta en la vida real. Menos químicos es menos riesgo para quienes cortan, lavan y tiñen; menos agua desperdiciada es más agua disponible para los barrios; menos emisiones significan aire más limpio para todos. La sostenibilidad deja de ser discurso cuando atraviesa el tejido completo: la prenda, la fábrica y la comunidad. Y cuando el orgullo de quienes trabajan se refleja en un jean que, además de calzar bien, hace bien.

El reconocimiento no vino solo del ecosistema B. La Unión Industrial Paraguaya (UIP) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) distinguieron a Blue Design América en el Portafolio de Iniciativas de Eficiencia y Sostenibilidad Energética del sector privado, junto a Enerpy, Holiday Inn Express Asunción, Cervepar, Madre, Casa Rica y Arké. La iniciativa busca difundir la relevancia y los beneficios —a mediano y largo plazo— de invertir en acciones eficientes y acelerar la agenda verde empresarial. Durante la presentación, el presidente de la UIP, Enrique Duarte, enfatizó que la agenda verde es un eje principal del gremio y advirtió que el desarrollo del país exige cuidar su energía con eficiencia. A su turno, Alfonso Fernández, representante residente adjunto del PNUD en Paraguay, insistió en trabajar en conjunto: sector público, cooperación, ciudadanía y empresas, con debates alimentados por datos técnicos para sostener conversaciones informadas. También intervinieron Jorge Bunchicoff, por Blue Design América, y Marcelo Sabanés, de Casa Rica. Este último detalló que la cadena elabora un máster plan de eficiencia energética; BDA, por su parte, reafirmó su perfil de fábrica de jeans enfocada en eficiencia y criterios ambientales.

Detrás de cada avance hay personas. Operarias que afinan su oficio para reducir desperdicios, técnicos que calibran máquinas para consumir menos, equipos que miden para mejorar. La mejora continua se vuelve cultura cuando se celebra cada pequeño logro y cuando las manos de fábrica sienten orgullo de producir un jean que cuida. La sostenibilidad se aprende, se entrena y se comparte: es trabajo paciente que se nota en la costura invisible de los procesos.

Con esa base, BDA mira adelante. La empresa está en conversaciones con grandes compañías norteamericanas que requieren miles de prendas mensuales; por ello evalúa abrir una planta de costura para aumentar su producción, explicó su director, Jorge Bunchicoff. No es solo una oportunidad de negocio: puede traducirse en más empleo formal, capacitación y encadenamientos para proveedores locales. Una planta nueva es también un laboratorio para escalar estándares: más reciclaje, más eficiencia, más transparencia.

La historia de Blue Design resume un viraje de época. La industria paraguaya demuestra que se puede producir con conciencia ambiental y, al mismo tiempo, ganar dinero. Cuando los mercados piden trazabilidad y baja huella, el país suma ventaja si empresas como BDA muestran que calidad y sostenibilidad caben en el mismo pantalón. Y que la etiqueta “hecho en Paraguay” puede llevar, además, un compromiso medible con el planeta.

No se trata de filtrar palabras bonitas, sino de coser hechos: certificaciones que validan materiales, estándares que cuidan recursos, metas anuales que bajan consumos y alianzas que multiplican impacto. Si cada jean es un relato, el de BDA empieza en los noventa, madura con innovación y hoy se proyecta hacia clientes exigentes sin renunciar a su promesa: crecer respetando a la gente y a la tierra. Porque la moda también puede ser una buena noticia: menos residuos, más futuro y más Paraguay en el mapa de la sostenibilidad.Cada prenda cuenta una historia. La de Blue Design América (BDA), maquiladora paraguaya de denim que viste a marcas de América Latina, Estados Unidos y Europa, habla de puntadas que cuidan a las personas y a la tierra. Nacida a fines de los noventa, en enero del 2021 culminó su certificación y obtuvo el sello de Empresa B, convirtiéndose en la primera del país ese año. Ese sello no es un trofeo: es una brújula que alinea negocio, comunidad y ambiente.

Andrea Burt, directora ejecutiva de Sistema B Paraguay, celebró que Blue Design se sume a las organizaciones que invierten en las personas y en el planeta. Subraya además un dato clave: la Certificación B abre puertas en mercados que exigen, a lo largo de todo el proceso productivo, respeto al medioambiente y a los derechos. La tendencia es creciente: existen más de 3.700 empresas B en el mundo y más de 650 en América Latina. Desde el 2016, Sistema B impulsa en Paraguay un movimiento que propone medir el impacto social y ambiental con el mismo rigor que los indicadores financieros.

¿Qué hay detrás de ese sello en BDA? Tres pilares sostienen su modelo de negocios de impacto. El primero es la reducción de toxinas. La compañía utiliza materiales con certificaciones OEKO TEX, GOTS y BlueSign, que garantizan la ausencia de sustancias nocivas y aseguran un producto seguro para la naturaleza y para la salud humana en todas las etapas de fabricación. El segundo es la conservación de recursos: BDA impulsa a sus clientes a optar por insumos reciclados bajo el estándar Global Recycled Standard (GRS). Hay ejemplos concretos: hilos y cierres 100% fabricados con botellas PET recicladas, algodón reciclado y avíos metálicos reciclados que vuelven a la cadena con nueva vida. El tercer pilar son los procesos innovadores y ecológicos que miden el consumo de energía, agua, residuos y emisiones de gases de efecto invernadero en toda la producción. No se trata solo de controlar indicadores: la empresa fija metas específicas de reducción año a año y las gestiona hasta volverlas hábito. Este enfoque forma parte de su certificación LEED, que encuadra la mejora continua y hace trazable el compromiso de bajar huellas y desperdicios.

Ese mapa técnico impacta en la vida real. Menos químicos es menos riesgo para quienes cortan, lavan y tiñen; menos agua desperdiciada es más agua disponible para los barrios; menos emisiones significan aire más limpio para todos. La sostenibilidad deja de ser discurso cuando atraviesa el tejido completo: la prenda, la fábrica y la comunidad. Y cuando el orgullo de quienes trabajan se refleja en un jean que, además de calzar bien, hace bien.

El reconocimiento no vino solo del ecosistema B. La Unión Industrial Paraguaya (UIP) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) distinguieron a Blue Design América en el Portafolio de Iniciativas de Eficiencia y Sostenibilidad Energética del sector privado, junto a Enerpy, Holiday Inn Express Asunción, Cervepar, Madre, Casa Rica y Arké. La iniciativa busca difundir la relevancia y los beneficios —a mediano y largo plazo— de invertir en acciones eficientes y acelerar la agenda verde empresarial. Durante la presentación, el presidente de la UIP, Enrique Duarte, enfatizó que la agenda verde es un eje principal del gremio y advirtió que el desarrollo del país exige cuidar su energía con eficiencia. A su turno, Alfonso Fernández, representante residente adjunto del PNUD en Paraguay, insistió en trabajar en conjunto: sector público, cooperación, ciudadanía y empresas, con debates alimentados por datos técnicos para sostener conversaciones informadas. También intervinieron Jorge Bunchicoff, por Blue Design América, y Marcelo Sabanés, de Casa Rica. Este último detalló que la cadena elabora un máster plan de eficiencia energética; BDA, por su parte, reafirmó su perfil de fábrica de jeans enfocada en eficiencia y criterios ambientales.

Detrás de cada avance hay personas. Operarias que afinan su oficio para reducir desperdicios, técnicos que calibran máquinas para consumir menos, equipos que miden para mejorar. La mejora continua se vuelve cultura cuando se celebra cada pequeño logro y cuando las manos de fábrica sienten orgullo de producir un jean que cuida. La sostenibilidad se aprende, se entrena y se comparte: es trabajo paciente que se nota en la costura invisible de los procesos.

Con esa base, BDA mira adelante. La empresa está en conversaciones con grandes compañías norteamericanas que requieren miles de prendas mensuales; por ello evalúa abrir una planta de costura para aumentar su producción, explicó su director, Jorge Bunchicoff. No es solo una oportunidad de negocio: puede traducirse en más empleo formal, capacitación y encadenamientos para proveedores locales. Una planta nueva es también un laboratorio para escalar estándares: más reciclaje, más eficiencia, más transparencia.

La historia de Blue Design resume un viraje de época. La industria paraguaya demuestra que se puede producir con conciencia ambiental y, al mismo tiempo, ganar dinero. Cuando los mercados piden trazabilidad y baja huella, el país suma ventaja si empresas como BDA muestran que calidad y sostenibilidad caben en el mismo pantalón. Y que la etiqueta “hecho en Paraguay” puede llevar, además, un compromiso medible con el planeta.

No se trata de filtrar palabras bonitas, sino de coser hechos: certificaciones que validan materiales, estándares que cuidan recursos, metas anuales que bajan consumos y alianzas que multiplican impacto. Si cada jean es un relato, el de BDA empieza en los noventa, madura con innovación y hoy se proyecta hacia clientes exigentes sin renunciar a su promesa: crecer respetando a la gente y a la tierra. Porque la moda también puede ser una buena noticia: menos residuos, más futuro y más Paraguay en el mapa de la sostenibilidad.

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