Cocinar es un gesto sencillo que puede cambiar destinos. Con esa convicción, Unicef lanzó la campaña “Cocinar es cuidar”, una invitación amorosa —y práctica— a volver a la cocina en familia para crear hábitos saludables desde la infancia. No se trata solo de recetas: es un llamado a recuperar el tiempo compartido, el aprendizaje cotidiano y el vínculo que se teje entre ollas, colores y aromas.
El lanzamiento se realizó en Superseis Los Laureles, en el marco de la Semana de los Derechos del Niño. Allí, Enrique Ortiz, gerente de Comunicación Institucional de Retail SA; Sonia Ávalos, oficial de Salud y Nutrición de Unicef; Cecilia Sirtori, oficial de Comunicación; y el cocinero e influencer Peta Rüger pusieron sobre la mesa una verdad poderosa: cuando cocinamos juntos no solo nutrimos el cuerpo, también el corazón. “Busquemos momentos para compartir en familia alrededor de la preparación de los alimentos, porque al cocinar juntos no solo nutrimos el cuerpo, también el corazón, porque cocinar es cuidar”, subrayó Ávalos, sintetizando el espíritu de la iniciativa.
La campaña, que cuenta con el apoyo de la cadena de supermercados Superseis, propone algo tan simple como transformador: invitar a niñas, niños y adolescentes a participar en la preparación de las comidas. Pelar, mezclar, medir, probar. Cada gesto es una oportunidad para conversar, para aprender sobre ingredientes y porciones, para descubrir que comer sano también puede ser delicioso y divertido. Y, sobre todo, para forjar autonomía y autoestima: cuando un niño participa en “su” comida, está más dispuesto a probar nuevos sabores.
Para demostrarlo, Peta Rüger y Celia Masi, consultora de nutrición de Unicef, realizaron una transmisión en vivo elaborando una caponata con berenjenas y locotes. Fue el “Desafío Vegetal”: mostrar que, con color y buenas ideas, es posible incorporar verduras a la mesa familiar sin gastar de más ni pasar horas en la cocina. El mensaje es claro: la clave está en lo posible, no en lo perfecto.
“Cocinar es cuidar” acerca herramientas concretas. El recetario gratuito “3R: Rico, Rápido y Renutritivo”, disponible en www.Unicef.org/paraguay, ofrece platos sencillos, con ingredientes locales y accesibles, pensados para que los más chicos colaboren según su edad: lavar hojas, cortar con seguridad, armar ensaladas, mezclar masas. La campaña también tendrá el empuje de voces cercanas y queridas: además de Rüger, influencers como Emi Báez y Gia Alfieri se suman con videos y propuestas para el día a día, reforzando los mensajes en redes durante los próximos dos meses.
¿Por qué esta campaña importa? Porque Paraguay enfrenta un doble desafío nutricional. Hoy, el 16 % de los menores de 5 años padece sobrepeso (SISVAN, INAN-MSPBS 2023), el doble de la estimación regional de 8,6 % (Unicef). Y aunque la desnutrición crónica bajó de 12,9 % en 2014 a 10,9 % en 2019, la pandemia la elevó nuevamente a 13,2 % en 2023. Entre escolares y adolescentes (5 a 19 años), 35 % tiene sobrepeso u obesidad (SISVAN, INAN-MSPBS 2024). Ante estos datos, educar el paladar y el hábito en casa —con paciencia, juego y constancia— es parte de la solución.
La propuesta no demoniza alimentos ni genera culpas. Invita a elegir más fresco y menos ultraprocesado, a leer etiquetas, a priorizar agua y frutas, a moderar azúcar, sal y grasas, y a reaprovechar lo que queda para evitar desperdicios. En el Superseis, la sección de frutas y verduras ya luce carteles con mensajes de cuidado y recordatorios sencillos: probar un color nuevo, sumar una porción de vegetales hoy, cocinar en familia al menos una vez por semana.
El enfoque es motivacional porque parte de una certeza: las pequeñas decisiones diarias construyen grandes cambios. Un lunes con ensalada armada por los chicos. Un miércoles de tortillas de verduras. Un sábado de feria y selección de frutas. La constancia crea identidad: “en nuestra casa comemos rico y cuidamos nuestro cuerpo”.
La cocina, además, enseña habilidades para la vida: planificación (¿qué comemos esta semana?), matemáticas (medidas y porciones), ciencia (qué pasa cuando mezclamos y calentamos), cultura (recetas de abuela) y trabajo en equipo (cada quien tiene su rol). Y regala algo que hoy escasea: conversación sin apuro. Entre una cacerola y otra, aparecen las anécdotas del colegio, los miedos, los sueños. Cocinar es cuidar… y también escuchar.
Si algo deja este lanzamiento es un compromiso alcanzable. No hace falta “revolucionar” la despensa: basta con sumar un vegetal al plato de siempre, cambiar una bebida azucarada por agua, invitar a los chicos a elegir una fruta de estación, abrir el recetario “3R” y probar. Pasito a pasito, receta a receta.
Unicef, Superseis, chefs e influencers ya están en marcha. Ahora, la invitación llega a cada hogar: encendamos la cocina como espacio de amor, de aprendizaje y de salud. Porque cada comida preparada con cariño es una inversión en crecimiento, energía para jugar y ganas de aprender. Porque una familia que cocina unida, se cuida unida. Y porque, al final del día, el sabor más importante es el del tiempo compartido. Cocinemos. Cuidemos. Construyamos, plato a plato, la salud de nuestras niñas, niños y adolescentes.


