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Estudio de ADN confirma identidad del sicario que mató al Tte. Moral

Con muestras tomadas de la madre del menor encontrado el 29 de octubre del año pasado en el río Paraná se confirmó plenamente que él era el asesino d…

| Por La Tribuna
El tatuaje en el brazo del menor es una de las pruebas.

Con muestras tomadas de la madre del menor encontrado el 29 de octubre del año pasado en el río Paraná se confirmó plenamente que él era el asesino del teniente coronel Guillermo Moral. Ya habían indicios, como el tatuaje en el brazo, entre otros. 

El fiscal José Martín Morínigo informó que se confirmó plenamente la identidad del menor que fue encontrado el 29 de octubre en el río Paraná y dijo que fue el sicario que mató al teniente coronel Guillermo Moral, uno de los militares que cumplía servicios en la prisión de Viñas Cué.

El agente del Ministerio Público dijo ayer que la confirmación de la información se dio luego de conocerse el resultado del estudio del ADN, mediante una muestra extraída de la madre. Ya habían indicios anteriores, como el tatuaje en el brazo, que se veía en la imagen de circuito cerrado, la ropa y el rasgo físico, pero faltaba el dato final que el fiscal dio a conocer ayer.

El asesinato del teniente coronel Guillermo Moral se produjo el 3 de octubre del año pasado, frente a la Facultad de Derecho del barrio Trinidad de Asunción. Desde ese entonces la investigación se enfocó en dos presuntos autores materiales, uno de 16 años y otro de 18, este último aún no localizado.

El cuerpo del menor fue hallado el 29 de octubre pasado, en el río Paraná, en la zona de Puerto Irala. Un grupo de pescadores reportó el hallazgo de un cuerpo envuelto en bolsa de arpillera. La investigación fiscal y policial señala que el menor fue el autor material del asesinato.

Con los rasgos físicos, el tatuaje, el ADN y otras evidencias se confirma plenamente la información, según el fiscal Morínigo.

En aquél entonces, el medico forense Pablo Lemir informó que el cuerpo hallado a orillas del río Paraná presentaba coincidencias relevantes con uno de los presuntos autores del asesinato.

Según el perito, por las características observadas, la víctima tendría entre 16 y 17 años, mediría entre 1,78 y 1,80 metros y posee un tatuaje cuya figura coincide con la que se aprecia en registros visuales del sospechoso: un triángulo con un ojo en el antebrazo izquierdo.

Lemir explicó entonces que el cadáver habría permanecido cerca de 30 días en el agua, lo que dificulta la determinación exacta de la data de muerte. “La data de muerte es mucho más complicada cuando se trata de cuerpos que estuvieron en el agua; el agua actúa como elemento refrigerante y altera los parámetros habituales”, señaló.

Según la autopsia, realizada en Alto Paraná, la causa de muerte fue un disparo de arma de fuego con orificio de entrada en la región posterior de la cabeza, lado derecho, y trayectoria de derecha a izquierda, de atrás hacia adelante, que fracturó el maxilar inferior.

El forense aclaró que no se trató de un disparo a contacto, porque la piel no presenta el llamado “signo de boca de mina (Hofmann)”. Debido al estado del cuerpo, no fue posible obtener huellas para el sistema AFIS.

Para avanzar en la identificación, el equipo forense tomó muestras de ADN de tejido óseo y registró las muestras odontológicas, pese a la pérdida de algunas piezas dentarias atribuibles tanto a la fractura del maxilar como a los efectos de la putrefacción. Lemir precisó que la zona más deteriorada fue el rostro, que corresponde también al área de la lesión.

El comisario Marcelino Espinoza, director general de Investigación Criminal de la Policía, indicó en aquél entonces que las coincidencias (edad, estatura y tatuaje) se alinean con la información colectada por los investigadores.

“El tatuaje es idéntico al que captamos en una imagen de estación de servicio cuando los sospechosos abandonaron la motocicleta”, dijo. En ese momento ya adelantó que la madre del menor se presentó ante el Ministerio Público para la extracción de una muestra de ADN, a fin de compararla con la obtenida del cuerpo y así sostener científicamente la identidad. El resultado de este estudio fue lo que el fiscal Morínigo dio a conocer ayer.

En aquel 29 de octubre, según el comisario Espinoza, el cuerpo llegó sin ropa a la morgue y que, conforme a las primeras observaciones, habría estado atado dentro de una bolsa, presumiéndose que fue arrojado al río con peso y que el amarre se habría soltado, permitiendo que flotara.

El nombre del teniente coronel Guillermo Moral saltó a la fama cuando el supuesto narcotraficante Miguel Ángel Insfrán estuvo preso en la cárcel militar de Viñas Cué. Moral estaba en servicio en dicha unidad penitenciaria. Un emisario quiso entregar un paquete de yerba a “Tío  Rico”, y fue el teniente coronel Moral el que descubrió que dentro de la yerba había un celular.

El cuerpo fue encontrado en el río Paraná el 29 de octubre del 2025.

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