Los padres de la menor fallecida deberán ser recluidos en la penitenciaría regional de Pedro Juan Caballero. El magistrado consideró la gravedad del hecho y además existe latente el peligro de fuga, ya que tanto la mujer como el hombre no cuentan con suficiente arraigo en la zona para el sometimiento al proceso. La familia pertenece a la comunidad indígena takuayogue, ubicada en la colonia San Luis de la capital de Amambay.
La fiscala Sandra Díaz, encargada de la causa, argumentó la decisión basándose en la responsabilidad legal directa de los progenitores sobre la integridad de la menor.
La representante del Ministerio Público aclaró que la decisión de no solicitar la prisión preventiva responde a una calificación técnica de los hechos y no a una falta de gravedad. Según explicó Díaz. Ambos hechos punibles son considerados delitos, no crímenes y tienen una expectativa de pena de hasta 5 años.
El hecho se registró en la noche del jueves 22 de enero, cuando la menor fue trasladada de urgencia al centro asistencial en estado crítico. Pese a la atención médica recibida, la niña falleció poco después de su ingreso.
El examen médico legal determinó como causa de muerte un cuadro de deshidratación grave y desnutrición crónica calórico-proteica, diagnóstico compatible con una carencia alimentaria sostenida en el tiempo, según informaron fuentes forenses.
Tras la confirmación del fallecimiento, se activó el protocolo judicial y se dio intervención inmediata al Ministerio Público, que dispuso la realización de las diligencias correspondientes.
Las autoridades judiciales y sanitarias iniciaron la reconstrucción del entorno familiar en el que residía la menor, en la colonia San Luis, de Pedro Juan Caballero. Los padres y la menor vivían en condiciones deplorables, bajo una choza hecha de tacuara.


