Judiciales

Sigue juicio contra dos monjas por supuesto trabajo forzado a novicia

El Ministerio Público acusó a las hermanas Olga Bogado Cubas y Rufina Salinas Acuña por someter supuestamente a una novicia a trabajo forzado y maltr…

| Por La Tribuna

El Ministerio Público acusó a las hermanas Olga Bogado Cubas y Rufina Salinas Acuña por someter supuestamente a una novicia a trabajo forzado y maltratos físicos y psicológicos. Una declaración de la adolescente aún queda en resguardo.

Continuó el juicio oral y público contra las monjas de la congregación Nuestra Señora de Caacupé, que tiene su sede central en el km 14 de Minga Guazú, Alto Paraná. Aún no hay resolución porque el proceso judicial se encuentra todavía en la etapa de producción de pruebas.

La adolescente ya declaró en cámara Gesell. Este procedimiento busca evitar la doble victimización, permitiendo que la declaración sea utilizada como prueba. Sin embargo, el contenido aún sigue en resguardo.

Mientras tanto, las monjas niegan la acusación. Ellas son Olga Bogado Cubas y Rufina Salinas Acuña, procesadas por presuntamente someter a una adolescente de 16 años a un régimen de servidumbre, trabajos forzados y maltratos físicos y psicológicos durante varios meses.

El tribunal a cargo del juicio oral y público está integrado por los jueces María Luz Martínez y Dina Marchuk, y el juez Federico Rojas. Estos analizarán las posturas de las partes para dictar sentencia. En este caso se encuentra en primera instancia.

Por un lado, la Fiscalía señala que el caso se originó en marzo del 2023.  Rufina Salinas se encargó supuestamente de captar a la víctima para el noviciado. Sin embargo, la acusación dice que lo hizo bajo engaño, con la promesa de iniciar a la joven en la vida religiosa, porque después vino la denuncia.

Una vez que la joven ingresó a la comunidad, la misma fue trasladada a la Casa de la Reina de la Paz, en el barrio Molino de Luque, donde quedó bajo el cuidado de Olga Bogado Cubas, la otra religiosa acusada.

Según la Fiscalía, en ese lugar la joven supuestamente fue sometida a trabajos domésticos sin pagos y que la joven denunció que fue sometida a trabajos forzados. Si la religiosa no estaba conforme con sus servicios le hacía besar el suelo varias veces e inclusive la golpeaba.

En septiembre del mismo año en que la joven ingresó a la comunidad religiosa, la monja de Luque le envió de nuevo a la sede de Minga Guazú, a cargo de la hermana Salinas. Salinas tomó la decisión de devolver a la joven a su domicilio, pero le advirtió supuestamente que no mintiera a su familia sobre lo ocurrido en Luque.

Sin embargo, la joven confesó todas las penurias sufridas y sus familiares interpusieron una denuncia ante las autoridades. Posteriormente, la Unidad Especializada en Hechos Punibles contra Niños y Adolescentes inició la investigación, brindando asistencia médica y psicológica a la víctima. Actualmente se realiza el juicio oral y público.

Las monjas negaron categóricamente la acusación y anunciaron que si sale la sentencia tal como dice la Fiscalía, ellas presentarán recurso de apelación. La presentación completa de las pruebas terminaría entre febrero y marzo, según el calendario de juicios orales previsto por la Corte Suprema de Justicia.

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