María Virginia Araki, esposa de Federico Santoro, extraditado a los EE.UU. por narcotráfico, contestó las acusaciones del Ministerio Público en un largo juicio donde también le preguntaron sobre las actividades de su marido.
La Fiscalía ratificó la acusación contra María Victoria Araki por lavado de dinero y asociación criminal, y de haber formado parte del esquema de lavado de activos proveniente del narcotráfico, especialmente del grupo liderado por Sebastián Marset. En el juicio contestó que no conocía a este y que ella se dedicaba solamente a sus empresas.
En la primera parte de su declaración, publicada por La Tribuna ayer, Araki dijo que sus bienes son fruto de la herencia de su padre y no fruto de lavado de dinero como dice la Fiscalía. Ahora, en la segunda parte, negó haber conocido a Marset y aclaró que tampoco sabía que su esposo trabajaba para este, como la Fiscalía acusa.
La Fiscalía dice que entre el 2020 y el 2023, Araki y Santoro supuestamente canalizaron ingresos derivados del narcotráfico hacia múltiples inversiones en Paraguay, como ser la compra de propiedades, construcción de inmuebles y adquisición de bienes de alto valor para disimular el origen del dinero.
Santoro fue considerado por la Fiscalía como un engranaje financiero de alto nivel en la estructura del narcotraficante prófugo Sebastián Marset. Ahora, en el juicio también le preguntan a su esposa sobre su función en este engranaje, pero ella negó su participación.
El juez Federico Rojas preguntó puntualmente a María Virginia Araki: ¿Usted conoce a Sebastián Marset? Su respuesta fue: no. Luego le repreguntó: ¿Usted sabía que su esposo trabajaba con Marset? Nuevamente dijo que no y agregó: “Yo desconozco lo que él hacía. Cada uno en sus cosas”.
En otra parte de su declaración, Araki dijo que trabajó para el Grupo Chen mucho tiempo y allí ocupaba el cargo de alta gerencia, que era de confianza. La empresa le prestaba vehículos para hacer viajes familiares a la Argentina.
Luego señaló que al fallecer su padre constituyó su empresa Araki SRL con 750 millones de guaraníes y luego con otra suma igual. Eso fue en mayo del 2021 bajo escritura pública, declaró. Explicó que esta empresa se formó para administrar los bienes del Grupo Chen, para hacer todo tipo de reformas, gestiones e inversiones. Sin embargo, la Fiscalía acusó que esta empresa se prestó para hacer lavado de dinero.
En otro momento, dijo que cuando la Policía le detuvo no le mostró ninguna orden de detención. Esto fue en el año 2023. María Virginia Araki fue asistida por su abogado defensor, Hugo López, que le preguntó en el juicio cómo fue detenida en aquella ocasión. En otras ocasiones, también el abogado Nelson López asume como abogado defensor.
Araki declaró vía telemática desde su lugar de reclusión, la Penitenciaría de Mujeres de Coronel Oviedo. La acusación presentó el fiscal Deny Yoon Pak y dice que Araki habría diseñado una estructura de lavado de dinero mediante empresas ficticias y prestanombres, valiéndose de terceras personas para disimular el origen ilícito de los fondos.
El caso A Ultranza Py está considerado el mayor golpe al crimen organizado en la historia reciente del país y los principales líderes son Sebastián Marset (todavía prófugo) y Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico (actualmente en prisión). Federico Santoro era supuestamente el hombre de confianza de Marset que se ocupaba de cubrir la logística del grupo.


