María Virginia Araki está acusada por la Fiscalía por lavado de dinero y asociación criminal. Ella es pareja de Federico Santoro, condenado en Estados Unidos a 15 años de prisión por narcotráfico y considerado por ese país como colaborador estrecho de Sebastián Marset, prófugo.
Mientras la Fiscalía ratificó la acusación por lavado de dinero y asociación criminal contra María Virginia Araki, esposa de Federico Santoro, ella negó los hechos y dijo que los bienes que posee heredó de sus padres que son japoneses, y también son frutos de su propio trabajo.
El juicio oral se realizó el viernes último ante el Tribunal de Sentencia integrado por los jueces Federico Rojas, María Luz Martínez y Dina Marchuk. Araki declaró vía telemática desde su lugar de reclusión, la Penitenciaría de Mujeres de Coronel Oviedo.
La acusación presentó el fiscal Deny Yoon Pak y dice que Araki habría diseñado una estructura de lavado de dinero mediante empresas ficticias y prestanombres, valiéndose de terceras personas para disimular el origen ilícito de los fondos.
Entre las empresas utilizadas para estos fines, se destaca la firma Araki SRL, en la cual María Virginia Araki es socia. Según el documento, Araki habría aprovechado su relación con Santoro para gestionar y ocultar importantes sumas de dinero producto del narcotráfico.
Cuando se refiere al lavado de dinero, la Fiscalía dice que entre el 2020 y el 2023, Araki y Santoro supuestamente canalizaron ingresos derivados del narcotráfico hacia múltiples inversiones en Paraguay, como ser la compra de propiedades, construcción de inmuebles y adquisición de bienes de alto valor para disimular el origen del dinero.
Sin embargo, el tribunal preguntó a Araki sobre la historia de la empresa y ella respondió que la misma es una herencia de su padre, que fue japonés y que invirtió mucho en Paraguay.
Al principio de la audiencia, el abogado de Araki, Hugo López, solicitó que la misma declare de forma presencial, Sin embargo, el Tribunal, presidido por María Luz Martínez, indicó que el método ya se resolvió desde el inicio, de que la declaración se hará por medios telemáticos, por razones de seguridad.
Siguiendo con su declaración, Araki manifestó: “Se ha cuestionado mi capacidad económica. Mi padre, antes de su fallecimiento en el 2020 me hizo un anticipo de herencia”. En esta ocasión presentó al tribunal los documentos que avalan lo expresado. Luego indicó que estos documentos “certifican que yo recibí un capital de más de 230 millones de dólares”.
Insistió en que todo lo que tiene es fruto del esfuerzo de su padre que hizo muchas inversiones en Paraguay, especialmente en el Grupo Chenson, donde ella trabaja con su empresa.
“Trabajé en el Grupo Chenson desde los 14 años hasta mi detención (2023). Que no figure en IPS no significa que no haya trabajado, lo hice en cargo de confianza y aparte servicios de asesoría. Ganaba una suma de 43.000 dólares mensuales en forma independiente que me permitía una vida solvente. Era contadora independiente y ganaba honorarios por auditoría”, declaró.
Rechazó la acusación fiscal de que a través de la empresa Araki SRL se hacía lavado de dinero. “Eso es totalmente una falsedad. La empresa arrojó pérdidas en el 2021 de 29 millones aproximadamente, el siguiente año apenas ganó 18 millones dando una pérdida de 11 millones de dólares, manifestó.


