El Tribunal de Apelación de Feria ratificó la resolución del juez Mario García Marino, quien había desestimado el amparo constitucional promovido por los padres de un adolescente con autismo contra el colegio que le negó la matriculación.
El Tribunal de Apelación de Feria, integrado por Digno Arnaldo Fleitas, María Belén Agüero y Arnulfo Arias, ratificó la resolución del juez penal de Sentencia, Mario García Marino, del 31 de diciembre del 2025, que desestimó el amparo constitucional promovido por los padres de un adolescente con trastorno del espectro autista (TEA), y la de su hermana contra una institución educativa católica que les negó para este año la matriculación.
Los miembros del Tribunal coincidieron con la resolución del juez penal de Garantías, ya que el colegio posee la prerrogativa de admitir o no a los alumnos, facultad que se ejerce basada en criterios objetivos relacionados con el cumplimiento de normas de convivencia, en el marco de sus normas internas.
Explicaron que la decisión resuelta de no renovar la matrícula de los hermanos se tomó basada en el reglamento interno, sin fundamentarse en discriminación ni en el trastorno del menor, sino en el ejercicio legítimo de las atribuciones reglamentarias de la institución.
“Las instituciones privadas no están investidas de la obligación estatal de asegurar el derecho a la educación. Además, afirmaron que puede inscribirse en otra institución”, sostiene la resolución.
Diana Villalba, vicepresidenta de una asociación que nuclea a familias de personas con TEA, expresó a los medios de comunicación su preocupación y hasta su indignación por la presente resolución judicial.
“Si la Justicia nos rechaza, nos discrimina, ¿dónde podemos recurrir?”, se mostró extrañada la señora.
El joven presenta TEA, grado 1, sin embargo, no cuenta con déficit intelectual ni deterioro en el lenguaje y mantenía un buen nivel académico, inclusive se había postulado para ser presidente del Centro de Estudiantes, pero le fue negado por la misma institución.
Villalba manifestó que hay instituciones que directamente no quieren a chicos con autismo y le cierran las puertas.


