Dura condena a dos sicarios por el secuestro y muerte de un extranjero

El sicario boliviano, Víctor Álvaro Roca Vargas, fue condenado a 30 años de cárcel más 10 de medidas de seguridad, y su cómplice Cristhian Picha Rica…

| Por La Tribuna
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Penitenciaría de Emboscada

El sicario boliviano, Víctor Álvaro Roca Vargas, fue condenado a 30 años de cárcel más 10 de medidas de seguridad, y su cómplice Cristhian Picha Ricaldi, de la misma nacionalidad, a 20 años de cárcel más 5 de medidas, luego de que fueron hallados culpables del asesinato del dueño de un motel en Emboscada, nacido en Kazajistán.

El Tribunal de Sentencia de San Lorenzo (Central) impuso a Víctor Álvaro Roca Vargas 40 años de prisión (30 de cárcel más 10 de medidas) y Cristhian Picha Ricaldi 20 años de prisión (15 de cárcel más 5 de medidas) luego de que fueron hallados culpables de la muerte de un kazajo dueño de un motel en Emboscada.

El tema de fondo no fue el motel ni un ajuste entre víctima y victimario, sino un encargo. Según la investigación, los sicarios vinieron a Paraguay con la misión de cobrar a Mikhael Vasilievich Legotkin (42), nacido en Kazajistán, un monto de 200.000 dólares que le debía a una supuesta gavilla internacional. Si no cobraban, ya tenían la orden de liquidar al kazajo.

Este hecho se probó en juicio mediante la investigación y la acusación realizada y presentada por los agentes fiscales Carlos Alberto Maldonado Ramírez, María Irene Álvarez y Gedeón Escobar Torres. Los magistrados que integraron el Tribunal de Sentencia fueron Hugo Víctor Segovia Villasanti, Rodrigo Duré Ibarrola y Jorge David Romero Morínigo (presidente).

Los sicarios entraron al país por el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi el 22 de enero de 2022. Vinieron desde Santa Cruz, Bolivia, su país natal. Según la investigación, ellos alquilaron de este aeropuerto un vehículo que luego usarían para su movilidad.

Según la secuencia presentada en el juicio, el 3 de febrero de 2022 los sicarios se hospedaron justo en el motel cuyo propietario era la futura víctima. Era el Motel Casa Blanca de la ciudad de Emboscada.

Ese mismo día, los sicarios llamaron al propietario del lugar para hacer un reclamo ya que supuestamente no funcionaba bien la cañería de la habitación. Fue la excusa perfecta para reducir a la víctima. Allí golpearon al propietario y en su propio vehículo lo llevaron hasta la ciudad de San Antonio y lo introdujeron en una casa alquilada.

Según la Fiscalía, la casa ya estaba preparada para lo que iba a ocurrir. Allí los sicarios le sometieron a un interrogatorio y le contaron la misión: si no pagaba, moría. Y efectivamente, al día siguiente ya estaba muerto. Los sicarios hasta compraron un congelador nuevo para guardar allí el cuerpo de su víctima.

El cuerpo permaneció allí hasta el 8 de febrero, día en que los sicarios lo descuartizaron, distribuyeron los pedazos en dos bolsos grandes y los llevaron hasta la ciudad de Ypané, donde enterraron en una fosa.

Los dos bolivianos están en prisión en la Penitenciaría de Emboscada, en pabellones diferentes.

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