Según la condena, el hecho punible investigado se habría registrado en el lugar de reclusión de Insfrán, la cárcel militar de Viñas Cué, lugar donde estuvo en principio cumpliendo con su prisión preventiva tras ser detenido en un lujoso apartamento de Río de Janeiro, Brasil.
El 25 de mayo del 2023, ingresó al penal militar “Tío Rico” y ese mismo día Mendieta se puso en contacto con el coronel Belotto, ocasión en que le pidió averiguar cómo podría conversar con su cliente, el interno Insfrán, o los horarios de visita dentro del penal.
Al día siguiente, Mendieta le entregó una encomienda al mayor Guillermo Moral, a quien le dijo que tenía a su disposición G. 10 millones, a lo que el uniformado le dijo que no podía recibir dinero bajo ningún concepto.
Luego, Mendieta comentó la situación a Belotto, quien decidió reunirse con Moral a quien le solicitó que entregue un celular marca Iphone para “Tío Rico”, dándole además un sobre que contenía dinero, a lo que Moral se negó.
El 29 de mayo a las 9:10 llegó hasta el penal militar la señora Alba Alé, dejando una encomienda (un paquete de yerba mate y bolsas de té) para Insfrán.
Atendiendo a la peligrosidad del detenido, la jueza Rosarito Montanía había ordenado que toda encomienda sea sometida a un control previo, ocasión en que se encontró escondido dentro del paquete el aparato celular con su respectivo cargador.
En los momentos posteriores hubo una constante comunicación vía celular entre los involucrados en el hecho, preocupados porque la encomienda no llegaba hasta el detenido.


