En su avance hacia el interior del predio, que abarca al menos 12.000 hectáreas, los manifestantes utilizaron automóviles y camiones cargados de integrantes del grupo, embistieron la barrera policial e hirieron al suboficial Ángel Molinas, quien posteriormente fue derivado a la capital del país para recibir atención médica en el Hospital de Policía Rigoberto Caballero.
Minutos después, efectivos tácticos, antidisturbios y unidades de prevención que custodiaban el interior del predio decidieron interceptarlos antes de que avanzaran. En ese momento, los sospechosos abrieron fuego contra los agentes y, tras el intercambio de disparos, abandonaron en el lugar a varias mujeres con sus hijos antes de internarse en el bosque. Del lugar se pudieron incautar un camión de gran porte, dos automóviles y una camioneta, que quedan a cargo de la Fiscalía.
Tras la intervención policial quedaron detenidos, 42 personas, 20 hombres y 22 mujeres, ya todos identificados y puestos a disposición del Ministerio Público, quienes intentaron ingresar a la propiedad administrada por la Senabico.
Los campesinos utilizaron camiones, camionetas y otros vehículos y atropellaron una de las entradas de la estancia, por lo que fueron repelidos por la Policía con balines de goma. Se reportan varios heridos, pero sin gravedad, según el subcomandante de la Policía Nacional, comisario general César Silguero.
Al menos 800 agentes provenientes de distintas divisiones tácticas, preventivas y de apoyo se encuentran en la estancia custodiando el lugar para evitar el ingreso de los campesinos.
Tanto policías como campesinos se concentraron especialmente en la ciudad de Santa Rosa del Aguaray, convertida hoy en epicentro de una tensión creciente.
Al frente del despliegue se encuentra el subcomandante de la Policía Nacional, comisario general César Silguero, quien supervisa en terreno cada movimiento de las unidades distribuidas en accesos, rutas y alrededores rurales.
Silguero explicó que la misión principal es garantizar el orden público y asegurar el libre tránsito, ante el riesgo de que una movilización campesina derive en hechos de fuerza.
“Vamos a estar resguardando el orden público y, sobre todo, el libre tránsito. Nosotros estamos para garantizar el orden aquí en Santa Rosa, y si hay manifestación, que la misma se lleve de forma pacífica, si es que se da el día de mañana”, decía el subcomandante.
El contingente incluye personal de la Montada, Grupo Lince, Antimotines, Investigaciones y unidades de Control de Disturbios, todos bajo un protocolo estricto de vigilancia permanente. Los accesos a la zona rural están distribuidos en anillos de seguridad para responder a cualquier alteración.
La Policía tiene orden de intervenir si los supuestos invasores intentan vulnerar la propiedad privada o traspasar perímetros establecidos.
Con esta tensión de fondo, la presencia de 800 agentes busca evitar que una protesta anunciada derive en un ingreso violento al inmueble, considerado estratégica y judicialmente sensible. Mientras cae la tarde sobre Santa Rosa del Aguaray, el clima sigue marcado por la expectativa y por la promesa policial de mantener el orden “cueste lo que cueste”, en un operativo que podría extenderse durante las próximas 48 horas.










