El Tribunal de Sentencia condenó este miércoles al exgerente de prensa, Carlos Granada. La pena impuesta es de 10 años de cárcel. Los jueces lo hallaron culpable de los hechos punibles de coacción, coacción sexual y acoso sexual. El fallo fue considerado "histórico" y "ejemplar" para la justicia paraguaya.
El tribunal estuvo presidido por la magistrada Laura Ocampos. Lo integraron también los jueces Juan Pablo Mendoza y Cándida Fleitas. Durante la lectura, el colegiado ordenó la revocación inmediata de las medidas alternativas. Por consiguiente, Granada se retiró esposado de la sala de juicios. El condenado fue trasladado inicialmente al Departamento Judicial de la Policía Nacional.
Argumentos firmes sobre la existencia de los hechos
Los jueces deliberaron por aproximadamente 40 minutos. Su convicción fue unánime. El magistrado Mendoza aclaró que la causa no prescribió, rechazando la estrategia de la defensa. El tribunal determinó que se probaron los hechos mediante testimonios contundentes, actos sexuales y fotografías.
Además, los jueces concluyeron que no hubo justificación alguna para la conducta del acusado. Granada actuó con plena conciencia. Se demostró que él utilizaba su posición de poder y jerarquía en el canal para someter a las víctimas. El esquema funcionaba bajo amenazas y manipulación laboral sistemática.
Testimonios revelaron un esquema de abuso
La jueza Cándida Fleitas relató detalles "escabrosos" durante el juicio. Mencionó que Granada exigía a las cronistas vestirse con polleras y vestidos. Las citaba en su oficina para someterlas a tocamientos e insinuaciones. Incluso, el exgerente ignoraba situaciones de salud de las víctimas. Las fiscales Claudia Aguilera, Natalia Silva y Luz Guerrero se mostraron conformes con la sentencia.
El fallo generó una fuerte reacción emotiva. La periodista Angie Prieto calificó la sentencia de histórica. Ella expresó alivio por todas las compañeras que tuvieron que dejar la profesión. Por su parte, Blanca López destacó que esto marca un precedente para todas las profesiones. Sostuvo que el acoso y la coacción sexual ahora tienen pena real en Paraguay.










