Los agentes fiscales Cleider Marlene Velázquez y Óscar Paredes imputaron a diez personas presuntamente involucradas en el asalto y robo ocurrido el 30 de octubre en una sucursal bancaria de la localidad de Katueté, departamento de Canindeyú.
Entre los imputados se encuentran el propietario de la empresa Cantera Petters SA, con sede en Minga Guazú, Alto Paraná, Deivid Petter de Souza, de 34 años, y un trabajador explosivista de la misma firma, Andrés Pintos Venialgo, de 59 años, quienes presuntamente participaron en el asalto.
Según la investigación de la Policía Nacional y el Ministerio Público, las pesquisas que llevaron a los investigadores a sospechar de la cantera de Minga Guazú provino de la escena del crimen, de algunas evidencias que quedaron en el lugar del asalto.
Los asaltantes, en el intento de no dejar cabos sueltos para su posterior seguimiento, dejaron las marcas de identificación de los explosivos y una bomba sin detonar en una de las camionetas utilizadas para el escape.
Desde la Dirección General de Material Bélico (Digemabel) lograron descifrar los códigos de los explosivos que fueron hallados en la zona del hecho. Los números demostraron que el material había sido adquirido legalmente por la Cantera Petters el 10 de octubre, apenas veinte días antes del golpe.
Esto hizo que la Fiscalía allanara la mencionada cantera y confirmó el faltante del material explosivo en el depósito del local.
Un detalle que reforzó la sospecha de la Fiscalía es que los responsables de la cantera nunca presentaron una denuncia por robo o extravío para justificar la ausencia de los explosivos.
Además de los dos nombres, hay otras 8 personas que están siendo buscadas por el asalto.
Los hechos punibles que se les imputan comprenden robo agravado, producción de riesgos comunes, asociación criminal y transgresión a la Ley N° 7411/2024, vinculándolos directamente con la provisión y uso del material explosivo durante el atraco.
El Ministerio Público solicitó al Juzgado Penal de Garantías que declare la rebeldía de los imputados y ordene su detención, atendiendo a la gravedad de los hechos y a los presupuestos legales vigentes.
Asimismo, requirió la prisión preventiva de todos los procesados una vez que sean capturados.
De acuerdo con los elementos recabados durante la investigación, la cantera habría suministrado el material explosivo que presuntamente fue utilizado durante el atraco.
Los números de serie de las dinamitas en gel incautadas en la escena del crimen permitieron vincularlas con las adquiridas por la mencionada empresa.
Como sospechosos fueron detenidos: Diego Hernán Portillo Sugastti, Antolín Alagín Domínguez y Hernán David Núñez.


