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Jueza ordenó restablecer régimen semiabierto a grupo de internas

Sandra Kirchhofer, jueza de ejecución penal, halló que las mujeres que ya estaban en período de prueba para salir de la prisión, al mudarse a la nuev…

| Por La Tribuna
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Sandra Kirchhofer, jueza de ejecución penal, halló que las mujeres que ya estaban en período de prueba para salir de la prisión, al mudarse a la nueva cárcel volvieron atrás, cumpliendo nuevamente sus penas.

La jueza de Ejecución de Capital, Sandra Kirchhofer, ordenó al Ministerio de Trabajo a restablecer el régimen semiabierto a un grupo de mujeres que se mudaron del Hogar Nueva Oportunidad al Complejo para Mujeres Privadas de Libertad (Comple) de Emboscada. Es la segunda disposición de la magistrada al respecto. En una primera ocasión ya lo hizo a favor de dos internas que fueron trasladadas de la cárcel del Buen Pastor al citado complejo. La magistrada dio un plazo de 15 días para el cumplimiento de la medida.

Las internas afectadas ya están en un proceso de período de pruebas, lo que significa, a punto de cumplir su condena y deben cumplir ciertas medidas de readaptación social.

Violación del Código de Ejecución Penal

Al respecto, la magistrada recordó que “las internas del período de prueba deben estar alojadas en establecimientos semiabiertos o abiertos, con actividades laborales y recreativas que fomenten su reinserción, conforme a los artículos 54 y 61 del Código de Ejecución Penal”.

La resolución ordena “garantizar atención médica continua y provisión de medicamentos, implementar programas laborales, educativos y recreativos permanentes, asegurar el suministro ininterrumpido de agua potable y alimentos saludables y devolver las pertenencias personales retenidas o extraviadas durante el traslado.” Pidió a las autoridades penitenciarias la provisión de un plan nutricional saludable, atención médica permanente y provisión diaria de artículos básicos de higiene, como papel higiénico, toallas femeninas y jabón.

Deficiencias de infraestructura en el Comple

Por otra parte, el 15 de octubre pasado no solamente la jueza de Ejecución, Sandra Kirchhofer, visitó el Comple, sino también todas las magistradas de dicho fuero de la capital para conocer la nueva penitenciaría para mujeres. En aquella ocasión, las magistradas detectaron que el nuevo local aún no tiene la infraestructura completa. Por eso, realizaron un informe que recordó al Ministerio de Justicia su deber de cumplir con normas internacionales para las mujeres privadas de libertad. La jueza Sandra Kirchhofer, por su lado, atendió dos casos, a favor de internas trasladadas de la Casa del Buen Pastor al Comple, por una parte, y luego del Hogar Nueva Oportunidad por otra.

Pérdida de beneficios por el traslado

Respecto a las internas provenientes del Hogar Nueva Oportunidad, la jueza ordenó a las autoridades arbitrar los medios necesarios tanto de presupuesto como de infraestructura, a los efectos de que el Módulo I se corresponda a un establecimiento semiabierto o abierto, como sección separada y regida por el principio de “autodisciplina”. Estas internas ya se encontraban en un régimen de semilibertad, pero al ser trasladadas al Comple prácticamente perdieron sus beneficios y se retrotrajeron a una etapa anterior del cumplimiento de sus penas, explicó la magistrada. Además, Kirchhofer ordenó que de manera inmediata se arbitren los medios necesarios para garantizar el funcionamiento efectivo de actividades recreativas, programas educativos y laborales indispensables para las internas del régimen semilibertad.

Condiciones irregulares y falta de atención médica

La asistencia judicial en la nueva penitenciaría se dio luego de que de la inspección realizada por las magistradas de ejecución el 15 de octubre pasado se haya constatado que el Comple de Emboscada todavía tiene condiciones irregulares para albergar a mujeres privadas de libertad. Durante la visita judicial se constataron falta de acceso al agua y falta de ventilación. Las internas expresaron que sentían mucho calor, que hay mosquitos y que no está permitido el uso de repelentes. También se constató la falta de extintores en cada módulo para la protección de la población en general en caso de incendio. Tampoco existen médicos de guardia permanente sino solamente enfermeros. Las mujeres no tienen atención médica oportuna y regular, y la penitenciaría no tiene la provisión de medicamentos esenciales.

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