La guerra en Gaza sumó un nuevo episodio con la confirmación de la muerte de Abu Obeida, portavoz de las Brigadas Ezedin Al Qasam, brazo armado de Hamás. Durante años, Obeida fue la voz pública del grupo islamista, apareciendo en numerosos videos que buscaban mantener la moral de sus combatientes y transmitir mensajes al exterior.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su ministro de Defensa, Israel Katz, confirmaron que el dirigente fue “eliminado” en un ataque dentro de la Franja de Gaza. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, aseguró que esta operación “no es el final” y advirtió que Israel perseguirá a los principales referentes de Hamás que aún se encuentran fuera del enclave.
La noticia se produjo poco después de que Hamás reconociera la muerte de Mohamed Sinwar, considerado líder de la organización en Gaza, más de tres meses después de que Israel afirmara haberlo alcanzado en un bombardeo sobre Jan Yunis en mayo pasado. Con estas bajas, la cúpula del movimiento islamista se encuentra gravemente debilitada, aunque aún mantiene presencia en el exterior.
Un frente de guerra devastado
Mientras tanto, los ataques aéreos israelíes dejaron al menos 24 víctimas mortales en distintos puntos de la Franja, entre ellas en Ciudad de Gaza, el principal centro urbano del enclave. Testigos relataron escenas de caos en campamentos de desplazados: carpas destruidas, mantas manchadas de sangre y familias que lloraban a sus seres queridos en la morgue del hospital Al Chifa.
De las muertes registradas, 15 habrían ocurrido cerca de centros de distribución de ayuda humanitaria. El ejército israelí señaló que investigará lo sucedido, aunque reconoció dificultades para obtener información precisa por la falta de coordenadas verificables.
Según la ONU, casi dos millones de habitantes de Gaza han sido desplazados en múltiples ocasiones desde que comenzó la guerra hace casi 23 meses. El organismo internacional también alertó sobre una situación de hambruna generalizada, aunque Israel rechaza esta afirmación.
El conflicto se remonta al ataque del 7 de octubre de 2023, cuando comandos de Hamás mataron a 1.219 personas en Israel y secuestraron a 251. Hasta hoy, 47 de esos rehenes permanecen en Gaza: 20 se cree que están vivos y 27 habrían muerto. Del lado palestino, las represalias israelíes han causado la muerte de 63.459 personas, en su mayoría civiles, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud gazatí, considerados creíbles por Naciones Unidas.
¿Esto tiene un impacto en Paraguay y en América Latina?
Aunque Paraguay y América Latina están lejos geográficamente del conflicto, la guerra en Gaza sí tiene efectos indirectos en la región.
Económicos: la prolongación del conflicto mantiene la inestabilidad en los mercados de energía y granos, rubros clave para economías agrícolas y exportadoras como Paraguay. La incertidumbre global afecta precios de combustibles, fertilizantes y materias primas, impactando en los costos de producción.
Políticos y diplomáticos: América Latina, incluida Paraguay, forma parte de organismos multilaterales como la ONU, donde el conflicto palestino-israelí es tema recurrente. La postura adoptada por los gobiernos puede influir en sus relaciones internacionales y en el acceso a cooperación o acuerdos comerciales con bloques enfrentados.
Humanitarios y sociales: la tragedia en Gaza resuena en la región por afinidad con causas humanitarias y de derechos humanos. En Paraguay, donde existen comunidades árabes y judías con fuerte arraigo, el conflicto puede generar polarización y debates públicos sobre la política exterior y la solidaridad internacional.
La muerte de Abu Obeida y el debilitamiento de la dirigencia de Hamás no solo representan un cambio en la dinámica del conflicto en Medio Oriente, sino que también proyectan repercusiones en la economía, la política y la sensibilidad social de regiones tan distantes como Paraguay y América Latina.

